Para este ciudadano de talante sereno y hablar pausado un “Ecuador amable, cortés, tolerante, hospitalario, afectuoso, alegre, que trabaje y produzca el doble o el triple", fue su impulso para revolucionar la labor de una vicepresidencia que durante décadas paso inadvertida.
Su condición de madre motiva a Rosalba Chacha para correr más fuerte

Quito, 13 may (Andes).- La llevó a la pista del estadio Olímpico Atahualpa en uno de sus entrenamientos e intentó introducirla en su mundo del atletismo, pero su hija fue reacia. “A Génesis no le gusta el atletismo; sí me hubiera gustado que siga mis pasos, pero al parecer prefiere otros deportes”, manifestó Rosalba Chacha, atleta ecuatoriana clasificada a los Juegos Olímpicos Londres 2012.
Si tuviera que elegir entre su labor de madre y su profesión, a Rosalba Chacha no le cabe la menor duda, su hija de 5 años es todo en la vida. “Me levanto a las 06:00 y hago el desayuno para ella y para Jaime (su esposo)”, describe la deportista en un día normal, “a las 07:30 nos trasladamos a entrenar hasta las 10:00, descansamos en casa un rato y esperamos a Génesis que llega de la escuela a las 12:00”, cuenta.
El tiempo en familia es lo más importante para Rosalba y su esposo, por lo que sus entrenamientos los planifican para cuando la pequeña está fuera de casa; así no la dejan sola en ningún momento. “En la tarde tiene clases de natación y regresa a las 16:30; en ese tiempo yo entreno de nuevo. En la noche hacemos juntas los deberes de la escuela y cenamos”, cuenta la maratonista.
En cada competencia su pequeña le sirve como inspiración. Más aún cuando está cerca. Hace dos meses viajaron juntas a una maratón en Madrid y eso la motivó más. “Cuando no pueden viajar conmigo ella se queda con el papá y me quedo tranquila, pero me gustaría que esté siempre a mi lado. El papá la consciente demasiado y ella abusa”, ríe la deportista.
Génesis le pide a Rosalba un hermanito, pero en casa le anuncian a la pequeña que la cigüeña viajó a otro país y no puede regresar por el momento. La preparación de la atleta es muy complicada y las competencias mantienen económicamente su hogar, por lo que abandonar las pistas es complicado para la familia Catota-Chacha.

El tiempo en familia es lo más importante para Rosalba y su esposo, por lo que sus entrenamientos los planifican para cuando la pequeña está fuera de casa; así no la dejan sola en ningún momento. “En la tarde tiene clases de natación y regresa a las 16:30; en ese tiempo yo entreno de nuevo. En la noche hacemos juntas los deberes de la escuela y cenamos”, cuenta la maratonista.
En cada competencia su pequeña le sirve como inspiración. Más aún cuando está cerca. Hace dos meses viajaron juntas a una maratón en Madrid y eso la motivó más. “Cuando no pueden viajar conmigo ella se queda con el papá y me quedo tranquila, pero me gustaría que esté siempre a mi lado. El papá la consciente demasiado y ella abusa”, ríe la deportista.
Génesis le pide a Rosalba un hermanito, pero en casa le anuncian a la pequeña que la cigüeña viajó a otro país y no puede regresar por el momento. La preparación de la atleta es muy complicada y las competencias mantienen económicamente su hogar, por lo que abandonar las pistas es complicado para la familia Catota-Chacha.







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