La obra vial, la decisión política para hacer que el país avance, los logros en salud, educación y vivienda, la recolección de impuestos, son los temas más recurrentes que los ciudadanos encuentran como positivas en la labor del mandatario.
"La ciudadanía no nos ve como entidad represora", dice jefe de la Dinapen en Guayas

Guayaquil, 17 de junio (Andes).- El llanto es incesante. El lamento de dos pequeños hermanitos traspasa las paredes y llega a las casas vecinas en las calles 23 y la J, en el sector conocido como el Suburbio, en el suroeste de la ciudad portuaria de Guayaquil.
Para tratar de calmar los llantos, una vecina les pasa comida a los niños por debajo de una oxidada puerta de metal, pero eso no es suficiente.
Son las 18:00 del pasado 6 de junio y ya son varios los vecinos que se agrupan en los exteriores de la humilde vivienda en cuyo interior están los infantes. Pasa el tiempo y ningún familiar de los niños aparece, hasta uno de los moradores decide que hay que avisar a la Policía.
En pocos minutos acuden al lugar agentes de la Policía Especializada en Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen), quienes por el pequeño espacio entre la destartalada puerta y el suelo constatan la presencia de los dos hermanitos que están en una especie de zaguán, encerrados bajo llave. Al no recibir respuesta al llamado de una persona adulta, los uniformados deciden ingresar a la vivienda con la presencia de un fiscal.
Al entrar, policías y vecinos se llevan una desagradable sorpresa. Los pequeños hermanitos, de 2 y 1 año de edad, están sentados en el suelo, en medio de la suciedad y olores nauseabundos y completamente solos. Es el escenario perfecto para una tragedia, pero la mano de Dios protege a los chicos.
Los menores son rescatados por los agentes de la Dinapen y llevados cerca de las 23:00 a las oficinas de la Fiscalía de Flagrancia, en las instalaciones de la Policía Judicial del Guayas, hasta donde se acerca posteriormente la madre de los chicos. Ella es detenida por dejar en situación de abandono a los niños.
Mientras tanto, los hermanitos pasaron, por disposición de las autoridades judiciales, a cargo de la Casa Hogar Guayaquil, hasta que se resuelva la situación jurídica de la mujer.
Este es uno de los casos de rescate de menores en riesgo que ejecuta la Dinapen en los distintos sectores de Guayaquil y la provincia. Solo durante la semana del 4 al 10 de este mes la Dinapen intervino a 45 menores, en su mayoría encontrados en lugares públicos limpiando parabrisas, vendiendo caramelos o realizando ejercicios físicos para ganar dinero.
El coronel Rodrigo Garcés Ruiz, jefe de la Dinapen en Guayas, dice que los operativos se realizan a diario y que las recuperaciones de los niños y adolescentes suelen ocurrir con mayor frecuencia en las noches cuando son encontrados en situaciones de mendicidad.
Los sectores donde más frecuencia se dan estos casos son en las avenidas 9 de Octubre, Francisco de Orellana, 25 de Julio, Quito, sector de los Ceibos, Alborada y otros del norte y centro de la ciudad.
Justamente en la avenida Francisco de Orellana, el pasado martes se encontraron a seis menores que se dedicaban a hacer piruetas en el semáforo, a la altura de la ciudadela Samanes VII. Los chicos fueron recogidos y llevados a su casa en una cooperativa del noroeste de la urbe, a donde se les explicó a los padres que si reinciden pueden recibir sanciones económicas y hasta la detención.
El coronel Garcés comenta que la ciudadanía ahora está entendiendo positivamente la labor que cumple la Dinapen y ya no los ven como una entidad represora.
“Anteriormente cuando nos veían ejecutar un operativo pensaban que nos llevábamos detenidos a los chicos y la gente protestaba. Lo que hacemos es poner a los chicos en situación de riesgo a buen recaudo con familiares y en casas de acogimiento hasta que aparezcan los padres”, agrega.
La ciudadanía debe comprender, dice Garcés, que exponer a los niños en estas labores en las calles contraviene lo dispuesto en el Código de la Niñez y Adolescencia.
Explica que cuando ven a un menor en las avenidas no es que lo persiguen, sino que más bien se le acercan, conversan con ellos, les hacen ver que lo que hacen no está correcto y los acompañan en los patrulleros hasta la casa de los padres.
Una vez con los progenitores, los agentes de la Dinapen dialogan con los familiares de los niños y les explican que exponer a sus niños en situaciones de mendicidad es penalizado, por lo que luego de la charla y la firma de una acta de compromiso proceden a la entrega de los pequeños.
“Hemos recibido buena respuesta de los padres, ellos nos explican su situación de pobreza, pero luego entienden que no es correcto utilizar a sus hijos para llevar dinero a la casa”, manifiesta el capitán Luis Coyago, jefe de Operaciones de la Dinapen.
Coyago refiere el artículo 113 del Código de la Niñez y Adolescencia que indica que se puede llegar a la privación o pérdida judicial de la patria potestad de sus hijos por permitir o inducir a la mendicidad de su hijo, por explotación laboral o por maltrato físico o psicológico.
Garcés acota que la confianza ganada de las personas reposa en la capacitación que reciben sus subalternos. “Para formar parte de la Dinapen hay que acudir a distintas enseñanzas en materia de derechos humanos, con especial énfasis en los menores”, refiere.
Incluso, ese conocimiento legal se imparte en charlas en colegios y barrios, donde los padres y menores se enteran sobre sus derechos y obligaciones.
Actualmente la Dinapen cuenta en Guayas con 90 gendarmes. Se trabaja coordinadamente con instituciones como el MIES-INFA y sitios de acogimiento públicos y de fundaciones, donde los menores reciben cuidados médicos, nutricionales y apoyo psicológico.
El jefe de esta unidad señala que gracias a la colaboración ciudadana en los últimos tiempos se han detectado muchos casos de maltrato psicológico, físico e institucional.

“Hemos llegado con el personal a zonas de difícil acceso, pero hemos cumplido con la misión de rescatarlos “, expresa Garcés, al recordar que en una ocasión tuvieron que llegar en una vieja canoa hasta un apartado recinto de la isla Puná, en el Golfo de Guayaquil.
Por ello, el oficial invitó a la ciudadanía a que siga en esa conducta de apoyo al trabajo policial y que no tenga en miedo denunciar los casos de maltrato a los niños y adolescentes a los teléfonos: 307211, 2563924 o a las centrales 101 o 911.
CHARLAS DAN RESULTADOS, DICE JUEZ
El juez adjunto segundo de la Niñez y Adolescencia, Juan López Maldonado, considera que las medidas de apoyo que se aplican a los padres de familia por parte de organismos como la Dinapen y el MIES-INFA sí dan resultados positivos.
Señala que le ha tocado resolver casos en los que los padres han estado a punto de perder la patria potestad de sus hijos por causas principalmente derivadas de maltrato físico, pero luego de la capacitación que reciben demuestran un cambio radical en sus conductas, por lo que decide devolverles la custodia.
“Siempre hay que procurar rescatar a la familia y darle un entorno saludable a los niños y adolescentes y en ese sentido va encaminado nuestro trabajo”, expresa López, quien resalta la labor de la Dinapen en la prevención y rescate de menores en las calles.

ALGUNOS CONSEJOS PARA PREVENIR EL MALTRATO A LOS NIÑOS
- No dejar a sus hijos bajo el cuidado de terceras personas que no sean de absoluta confianza
- Conozca a los profesores de sus hijos a y a las autoridades del plantel donde ellos se educan.
- Visite a sus pequeños periódicamente en su plantel educativo y verifique las causas por las cuales no desean ir a clases.
- Bríndele confianza a su hijo, reitérele su apoyo y disciplínelos sin agresiones escuchando sus problemas.
- El maltrato produce inseguridad y baja autoestima.
- No ridiculice a sus niños frente a otras personas, ni las compare. Evite peleas matrimoniales delante de ellos.
CIFRAS DE MENORES AISLADOS
En el 2010, un total de 1.496 menores fueron aislados por diferentes causas. La mayor fue por robo (604 casos), seguido de tenencia de arma de fuego (408).
En el 2011 se dieron 1.394 aislamientos. De estos, 437 fueron sorprendidos con tenencia de armas de fuego, seguido de asalto y robo con armas (173) y posesión de droga (49 casos).







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