Para este ciudadano de talante sereno y hablar pausado un “Ecuador amable, cortés, tolerante, hospitalario, afectuoso, alegre, que trabaje y produzca el doble o el triple", fue su impulso para revolucionar la labor de una vicepresidencia que durante décadas paso inadvertida.
Los periodistas y jugadores dan vuelta la página y se concentran en Colombia

Quito, 03 jun. (Andes).- Si el resultado hubiera sido otro, a lo mejor los periodistas hubieran sentido menos el peso y la fatiga de trabajar un domingo en esta soleada tarde capitalina, cuando reunidos en el ingreso a la Casa de la Selección, esperaban el anuncio del guardia que les permitiera ir a recoger las primeras palabras de los futbolistas luego de su derrota 4-0 en Argentina.
Tarea ingrata de repetir un libreto, que es lo que piden jefes de cabinas, editores y jefes de noticias.
-¿Qué pasó en Buenos Aires, Christian (Noboa)?
- Hicimos lo que nos exigía el profe y jugamos bien, por ahí hubo una desconcentración y los ataques de ellos fueron contundentes.
-Pensando en lo que se viene, estadio lleno, el rival: Colombia…
- Vamos a cumplir con lo que se pide, hacemos lo mejor y estamos en un gran momento futbolístico.

Minutos antes bromeaban camarógrafos, reporteros y fotógrafos, todos daban una explicación de lo que pasó en el Monumental en la víspera, que parecía más pertinente aún de la que los jugadores querían dar a la prensa. Uno hasta hacía de arquero en base a mímicas y otro contaba que acudió muy temprano, a las 05:00, a la salida internacional del Mariscal Sucre y que ahí notó la ausencia del DT Reinaldo Rueda –que se había quedado en Perú a ver otro partido- y que los jugadores que llegaban iban a tener la mañana libre y que no iban a atender a la prensa.
Era una advertencia, muy valiosa a las 16:00, cuando en el parqueadero corría una agradable brisa que acompañaba los últimos segundos de cháchara entre colegas, porque cuando dieron la orden de ingresar, la camaradería se transformó en una estampida de trípodes, micrófonos y grabadoras.
Los jugadores boleaban en la cancha y uno a uno se acercaban a dar sus impresiones, a decir lo mal que la pasaron y cómo se sintieron luego del resultado. Todo vale para los reporteros, que en la vorágine hasta se olvidan lo que ellos mismo debieron sentir ayer en Quito, cuando desde el minuto veinte se puso en desventaja su selección.
Pero con micrófono en mano no es su selección. Es un equipo, un jugador, una reacción, una nota, una micro que arrancará este lunes una nueva campaña de esperanzas para los aficionados pegados a las radios, a las televisores y a los periódicos del Ecuador.








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