Reinaldo y Antonio viven el triunfo con tribunas distintas

Luis Antonio Valencia (izq) evita la marca de Mario Alberto Yépez. Fotos: Micaela Ayala - Eduardo Flores / Andes

Quito, 10 jun (Andes).- Quizá la historia le registre a Antonio Valencia como el mejor jugador ecuatoriano por su destacada militancia en el Manchester United inglés. Quizá el momento más destacado del técnico Reinaldo Rueda ya lo vivió con la selección de Honduras, a la que le clasificó a un Mundial después de 25 años.

O este domingo 10 de junio puede ser un punto de quiebre para ambos, con una nueva historia por delante. El 1-0 puede ser un resultado que levante a la Tricolor rumbo a su tercer Mundial, el de Brasil 2014, en el cual técnico y figura de la Tricolor pueden escribir páginas interesantes para el deporte ecuatoriano.

Un solo escenario, dos funciones distintas y una celebración única vivieron este domingo el estratega colombiano Reinaldo Rueda y el volante ecuatoriano Antonio Valencia, cuando la Selección venció por la mínima diferencia al equipo de Colombia, en el estadio Olímpico Atahualpa.

El triunfo le deja a la Tri en zona de clasificación de las Eliminatorias Suramericanas del Mundial 2014; al Toño la posibilidad de retornar motivado a Inglaterra; y a Reinaldo la opción de recapitular con un poco más de tranquilidad los errores del 4-0 en contra que sufrió su equipo hace una semana ante Argentina.

En la cancha

El primer reclamo de Antonio fue para Juan Carlos Paredes a los cinco minutos por una individualidad de más. Él estaba por derecha a la espera del pase de la “Hormiga”, quien en el primer tiempo quedó en deuda en más de cinco ocasiones con el astro tricolor, debido a la ausencia de pases. Y el primer encontrón de Valencia fue con el cafetero Dorlan Pabón, a los 8 minutos.

En la banca, Reinaldo Rueda estuvo callado durante el primer tiempo, a veces daba su opinión a los sentados de la zona de suplentes, a veces saltaba, solo a veces, casi nunca dio instrucciones. Parecía emular a su antecesor, Sixto Vizuete, aunque sin el tema religioso del rosario empuñado en una mano fuertemente.

En la cancha, Antonio estuvo molesto, sus manos en la cintura y la cabeza con mirada al césped le delataban pensando en lo necesario que es tener un “Wayne Rooney ecuatoriano” para habilitarle, un delantero que le dé efecto a sus centros, al tiempo que insistía en que su compañero Juan Carlos estaba en deuda.

A los 29 minutos Reinaldo se animó a salir de su metro cuadrado. La ansiedad se evidenciaba. Antonio caminaba, solo, sin marca, pero sin acompañamiento. No explotó su dinamismo como en la Liga Premier, en la que fue calificado como el mejor jugador de la temporada, además de ser uno de los mimados de Sir Alex Ferguson.

Atrás quedó la grave lesión de septiembre de 2010, que alejó a Luis Antonio por cinco meses. El hoy por hoy de Valencia en el Manchester es brillante. Y el hoy por hoy en la Tri se despertó con el gol Christian Benítez (53 minutos).

Ahora Reinaldo y Antonio sueñan con la Selección, aunque con diferentes tribunas. El primero con una hinchada local renuente a su labor y el mediocampista como permanente esperanza de los seguidores del “equipo de todos”.

Quizá la historia les presente como el DT que regresó a Honduras a un Mundial (Sudáfrica 2010) y al jugador como la estrella ecuatoriana que se lució en Europa, pero en algún capítulo se mencionará la actual coyuntura, con este triunfo sobre el combinado colombiano. Entretanto los hinchas tricolores mantienen la ilusión.

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