Ronnie Nader, creador del primer satélite ecuatoriano, Pegaso, afirma ser una persona exigente que busca la perfección en la ejecución de un proyecto y sobre todo, que lo que hace tenga la marca nacional de hecho en Ecuador.
Así se realizó el primer Clásico del Astilero entre Emelec y Barcelona

Por Ricardo Castellanos
Guayaquil, agosto 11, (Andes).- Dicen que clásico es algo tradicional, antiguo, algo genérico. Más el fútbol, el deporte rey por excelencia, se encarga muchas veces de aniquilar conceptos preestablecidos.
Quizás, el balompié, se acerca a la definición de esa palabra cuando se la compara o se la vuelve sinónimo de ideal, esplendor o modelo. Un partido importante, una lucha de los grandes clubes de una ciudad o de un país se vuelve un Clásico aunque Europa use el término derby para decir lo mismo.
El mayor choque de clubes del Ecuador es el "Clásico del Astillero" que no nació con la fundación ni de Barcelona y de Emelec, los clubes protagonistas, sino mucho después cuando entraron en el corazón del pueblo, crecieron en seguidores y se volvieron fieros rivales en varios deportes, pero especialmente en fútbol.
Aparentemente Barcelona nació antes, en 1925, que Emelec, fundado como tal en 1929, y esa duda que gira razonable es porque existen referencias confirmadas de un Emelec anterior que competía en ligas comerciales usando a empleados de la Empresa Eléctrica como jugadores.
Por entonces, no existían todos los condicionamientos ni requerimientos obligatorios actuales y desde esa óptica es posible comprender esta situación.
Casi al término de los años cuarenta, y no tan lejos de los albores del profesionalismo del fútbol en el Ecuador, nace la denominación de "Clásico del Astillero" porque ambos salieron de ese barrio popular, el Astillero, de Guayaquil. El uno, Barcelona, surgió de lo que hoy es Eloy Alfaro y Francisco de Marcos; el otro, Emelec, un poco más al sur, en Eloy Alfaro y Portete.
El primer partido entre ambos no se dio hasta 1943, exactamente el 22 de agosto de 1943. Jugaron en el actual Ramón Unamuno, que por entonces se conocía como estadio Guayaquil. Y ganó Barcelona por 4-3 en una sufrida victoria, en un partido lleno de vaivenes y con tiros en los travesaños que sacaron chispas. Ese encuentro fue conocido como el "Partido de los Postes".
Diario El Telégrafo realizó la cobertura respectiva y el redactor Ralph Del Campo cuestionó duramente al arquero de Emelec, porque “hizo salidas como muchacho de escuela” y a la violencia de Barcelona, que ganó con gol agónico de Pedro Villalta.
Barcelona alineó así: Jaime Ycaza; Luis Jordán Luna y Juan Borjás; Urbino Rojas, León y Federico Muñoz Medina; Jerónimo Guardafango Murillo, Pedro Cafiuco Villalta, José NegroJiménez, Alvarado y Pingullo García. Emelec formó con: Torerillo Arias; Jaime Roura y César Chapete Alvarado; Sánchez, Martínez y Moreira; Morejón, Pedro Nevárez, RodrigoPerfume Cabrera, Silva y Cristóbal Guaguillo Salazar.
El 1 de diciembre de 1945 se inauguró el estadio Capwell, para jugar fútbol y béisbol. Casi un año después, el 22 de septiembre de 1946, jugaron Barcelona y Emelec, un partido de béisbol unido a la despedida de George Lewis Capwell, que se marchaba a Panamá para asumir un cargo administrativo en ese país, también en una empresa eléctrica.







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