La fiesta se enciende en los alrededores del estadio horas antes del partido

Hinchas colombianos llegaron desde muy temprano al estadio. Foto: Micaela Ayala/Andes

Quito, 10 jun (Andes).- Al medio día de ayer se agotaron las 37.300 entradas que salieron a la venta y, aunque en poder de la hinchada colombiana estén cerca de 12.000, la afición ecuatoriana es mayoría. En los alrededores del estadio se vive una gran fiesta llena de colores y optimismo.

A las 11:00 se abrieron las puertas del estadio, pero la gente estaba rondando el sitio desde muy temprano en la mañana. Los revendedores, aprovechando que las entradas se habían agotado, vendían a 60 dólares la popular cuyo precio oficial es de 20 dólares. La molestia se sentía en quienes buscaban ingresar al estadio.

"No alcancé a comprar entrada suelta porque anunciaron recién el viernes, y para el abono no me alcanzaba. Ayer que vine a la boletería todo se había acabado y hoy están estafando los revendedores", comentó molesto Alejandro Villavicencio, aficionado ecuatoriano. Él no tuvo otra opción que esperar si se abre o no la señal para televisión en la provincia de Pichincha. 

Pero quienes ya tenían su entrada en la mano vivían una fiesta aparte. En las filas para ingresar a las diferentes localidades, los aficionados -colombianos y ecuatorianos- ya habían empezado el partido cinco horas antes. Bajo un intenso sol los hinchas de ambas selecciones coreaban barras y peleaban entre ellas con cánticos. Pese a la rivalidad, ellos disfrutaban en paz la previa del partido.

Dentro del estadio, los operativos para controlar la venta de bebidas alcohólicas inició muy temprano. Desde ayer los vendedores ya tenían la cerveza amontonada en los bares, pero no se logró sacar la mercadería. La pugna continuaba.

El intenso sol animaba más al público, acostumbrado a las fuertes lluvias que caen durante los partidos de la selección ecuatoriana. Las sombrillas se vendían a 2 dólares. "El clima de Quito es tan raro que capaz esta misma sombrilla la utilice como paraguas en pocos minutos", dijo un aficionado.

Al medio día, la preferencia estaba copada en un 80% de ecuatorianos. Las populares se poblaban poco a poco. La general nororiental está destinada a los hinchas colombianos, que desde muy temprano llegaron al lugar con la alegría que los caracteriza.

"Vamos mi Colombia", gritó una joven mujer con la camiseta amarilla y un sombrero vueltiao. Algunos curiosos regresaron a ver a la voluptuosa figura femenina. "Bueno si es así, que vengan no más hinchas colombianas", dijo entre risas un ecuatoriano. 

Si bien el encuentro inicia a las 16:00, los asistentes ya disfrutan con intensidad las horas previas al encuentro. No importa el sol, ni el tiempo de espera. Ellos hacen todo por ver, después de seis meses, nuevamente a la selección en casa. 

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