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El juego del Cuarenta, una tradición quiteña

05 de Diciembre de 2017 - 17:42
La popularidad de este juego está tan arraigado en la ciudad Patrimonio de la Humanidad que cada año, desde 1968, se realiza un Campeonato Mundial,
Andes

El juego, cuyo objetivo es sumar puntos hasta alcanzar 40 puntos, se ha venido “perfeccionando” con los años, al igual que la jerga que utilizan los jugadores, siempre, con una pizca de la denominada “sal quiteña” que identifica a los oriundos de la capital ecuatoriana.

 Quito, 6 dic (Andes).- “Marido tiene”, “dos por shunsho ”, “con esta te caigo”, “zapatero”, “cuatrero” y “dos por guapo” son algunas de las expresiones típicas que utilizan los expertos del tradicional juego del Cuarenta, que se practica en Quito, durante las festividades de fundación.

En instituciones educativas, empresas, entre vecinos del barrio, y hasta en instituciones públicas no puede faltar una baraja de naipes para que propios y extraños, niños, jóvenes y adultos se unan en grupos de cuatro (dos por cada equipo) y se arriesguen a reír a carcajadas.

El juego, cuyo objetivo es sumar puntos hasta alcanzar 40 puntos, se ha venido “perfeccionando” con los años, al igual que la jerga que utilizan los  jugadores, siempre, con una pizca de la denominada “sal quiteña” que identifica a los oriundos de la capital ecuatoriana.

La popularidad de este juego está tan arraigado en la ciudad Patrimonio de la Humanidad que cada año, desde 1968, se realiza un Campeonato Mundial, iniciativa de la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha, con el apoyo del Municipio de la ciudad.

El Cuarenta, como se lo llama en Ecuador, se reconoce en otros países, principalmente sudamericanos, como 'Caída y Limpia', una variante de la Ronda española. Se presume que este juego llegó a Ecuador durante la época de la conquista y fue practicado por la aristocracia criolla.

Para la partida se usa el naipe inglés, del cual se descarta los números 8, 9 y 10, más conocidos como “perros”, y las 40 cartas restantes se reparten cinco a cada jugador en dos rondas.  Existen dos modalidades de juego: “la chica" implica un solo juego y gana el que primero complete 40 puntos; y “la grande” cuando se juegan tres chicas. El ganador es el equipo que gana dos de tres chicas.     

Por cada caída, es decir por llevarse la carta que lanzó el contrincante con otra similar, el equipo gana dos puntos; igual sucede cuando se recoge el único naipe que queda en la mesa; a esto se lo conoce como “limpia”. Si un jugador se suman tres cartas iguales se hace ronda y se pide dos puntos “por guapo/a”; y si tiene las cuatro barajas iguales se llama mesa y automáticamente gana el juego.

A los puntos ganados por cada caída y por cada limpia se añaden los que se llevan por las barajas acumuladas al final del juego, esto se llama “cartón” y se suma a partir de la carta número 20.  Además, se suman puntos por faltar a las reglas.

El conteo del “cartón” es uno de los momentos definitorios ya que es cuando más puntos se pueden sumar al ritmo de una especie de retahíla que solo el verdadero quiteño la recita: “Taita y mama se fue a misa, taita mama ha de volver, cuando taita mama vuelva yo ya tengo dieciséis”.

Otro momento clave es cuando la jugada llega a los 38 puntos, el famoso “38 que no juega”, ya que los dos puntos necesarios para el triunfo solo se pueden ganar con una caída. No cuenta cartón ni penalizaciones.

A lo largo de la partida la identidad quiteña salta a la vista con frases que ya son una marca del juego y puede ser determinante para poner nervioso al equipo contrario.  “Si hablas mucho, o sea si no eres lenguaraz podrías tener garantizada la ganancia porque le ganas la moral al otro bando”, dijo Luis Orellana, un quiteño de corazón, que nació en Cuenca y radica en la capital desde los 17 años.

Él recuerda dichos como: “José me llamo”, cuando se juega con la jota. El seis es “la muda”;  caer o botar el número le convierte en un “cuatrero”;  se gana “dos por shunsho (tonto)” cuando el contrincante hizo una mala jugada.

“Aquí está tu marido”, es una caída con carta guardada y “marido tiene”, cuando el compañero de juego ayuda con una mejor jugada.  Y el “zapatero” es el equipo que pierde por una amplia diferencia.  

Durante el juego de 40 no puede faltar la música de fondo como 'El Chullita Quiteño', 'Lindo Quito de mi Vida' o 'Mi Quito es un edén de Maravillas'; tampoco puede faltar el tradicional canelazo, una bebida de licor con jugo de naranjilla con canela.   

gc

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