La colección Antiprincesas, que destaca la lucha de las heroínas latinoamericanas, llega al Ecuador

Los cuentos de las tres heroínas latinoamericanas está hecho para niños y niñas. Ya se empezó la colección antihéroes que cuenta la vida de personajes masculinos. Foto: Chirimbote

Quito, 23 feb (Andes).- Historias de mujeres reales que han marcado grandes hitos en Latinoamérica contadas con un lenguaje poético y sencillo diseñado para los niños, se sintetizan en la colección infantil Antiprincesas, un proyecto de la argentina Nadia Fink que busca romper con los estereotipos de las princesas Disney.

La pintora mexicana Frida Kahlo, la cantautora chilena Violeta Parra y la heroína boliviana de la independencia Juana Azurduy, fueron las mujeres escogidas para los tres primeros cuentos de la colección que se edita bajo el sello de la editorial Chirimbote. Al momento está en proceso  la historia de la escritora brasileña Clarice Lispector y ya se estudia la posibilidad de incluir a una mujer ecuatoriana, que podría ser la líder indígena Transito Amaguaña.

Rebeldía, libertad, creatividad, coraje y la búsqueda de justicia son algunas de las características de estas antiprincesas que a diferencia de las clásicas princesas  de los cuentos de hadas no son una fantasía, sino que son mujeres que han marcado hitos en la historia latinoamericana.

La idea de la colección surgió en la redacción de Sudestada, una revista política y cultural en la que trabaja Fink en Buenos Aires. "Había investigado las vidas de Frida y Violeta para la revista, y me preguntaba cómo podíamos hacer para contar sus historias a los niños", recordó la escritora en una entrevista con la BBC.

Con la ayuda de Chirimbote, una nueva editorial infantil, en mayo del año pasado, se lanzó el primero de estos cuentos que buscan “que las chicas tengan otro tipo de modelo en el que verse reflejadas", según dijo su autora.

Pamela Velástegui, promotora cultural y directora de la editorial ecuatoriana Nunkui, estaba terminando sus estudios en Buenos Aires cuando se encontró de casualidad con el libro de Violeta Parra y se enamoró de él.

“Me pareció que era lo que yo hubiera querido cuando era niña, conocer sobre la historia de estas mujeres porque nuestra historia como región tenía un poco invisibilizada esa parte de nuestro desarrollo y ahora la podemos conocer, y en ese conocer nos podemos reflejar y sustentar también nuestro autoestima y nuestra unidad regional”, señaló Velástegui en una entrevista con Andes.

El proyecto que nació en  Argentina ha tenido tanto éxito que editoriales de México, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Ecuador están imprimiendo las obras para que más niños puedan conocer a estas antiprincesas.

Velástegui es la encargada de la distribución de los libros en Ecuador. Hasta ahora lo ha venido haciendo a través de las redes sociales pero el 28 de febrero será el lanzamiento oficial de Antiprincesas-Ecuador en la ciudad de Cuenca, al sur del país. El 5 de marzo se lanzará en Quito y a mediados de marzo en Guayaquil.

El primer libro de la colección fue el de la pintora mexicana Frida Kahlo. Foto: Chirimbote

El desafío más grande fue encontrar la forma de contar a los más pequeños las historias de estas mujeres, que fueron bastante sufridas con tumultuosas historias de amor y que terminaron en finales trágicos (Parra se suicidó y Frida murió paralizada). 

Si bien los libros evitan el dramatismo no esconden algunos de los hechos más polémicos de las vidas de estas artistas. El cuento sobre Frida habla de su bisexualidad y el de Parra cuenta que su primer esposo la abandonó por sus ideas liberales.

“Siempre es un lenguaje muy poético; el tino, la finura artística con la que se han hecho los cuentos no son casuales, esto es producto de un trabajo de estudio de años, entonces tienen una poética que facilita la comprensión de temas que pueden ser muy complejos para los niños”, señaló Velástegui.

Sobre la posibilidad de que se escriba un cuento sobre una mujer ecuatoriana, ella explicó que había propuesto a Transito Amaguaña, una líder indígena que lucho por el respeto y la igualdad de las mujeres en la sociedad y que por ello es una de las grande figuras del feminismo ecuatoriano.

“Creo que hay que hacerle un reconocimiento a su mérito histórico pero hay muchos nombres de mujeres notables e importantes para el desarrollo de Ecuador que está todavía cavilando la autora para ver a quien podría tomar”, dijo la promotora ecuatoriana.

La diferencia principal que existe entre estos cuentos y los que clásicamente se les cuenta a los niños es que la historia no se enfoca en el romance de los personajes sino en la obra de estas mujeres y cuenta la forma en la que consiguieron salir adelante a pesar de las dificultades que se presentan en su camino.

Juana Arzuduy fue una prócer boliviana de la Independencia, su historia se resume en un cuento. Foto: Chirimbote

Aquí no hay figuras como la hada madrina que ayudan a las princesas a ser felices sino que las mujeres buscan su felicidad por sí mismas y con la ayuda de sus seres queridos. Son mujeres que luchan porque la sociedad cambie algunos patrones o por alcanzar la libertad como es el caso de la prócer boliviana Arzuduy.

Además de las antiprincesas, Fink también inició la colección antihéroes, cuyo primer cuento habla sobre el escritor argentino Julio Cortázar y posteriormente prevé escribir sobre el revolucionario Ernesto “Che” Guevara y otros hombres importantes de Latinoamérica. De hecho, la colección que se seguirá reproduciendo por al menos dos años contará la vida de otras heroínas y héroes de la región.

El sueño es que estos libros lleguen a las escuelas para que más niños conozcan la vida de estos personajes, o que puedan ser adquiridos por fundaciones que los integren en sus programas de aprendizaje.

La fundación Hilarte, de Guayaquil, ya ha incorporado estos libros al aprendizaje de los niños e incluso realizó una función de títeres para contar la vida de Frida Kahlo.

La cantautora chilena Violeta Parra es otra de las figuras latinoamericanas que resalta esta colección. Foto: Chirimbote

Velástegui explicó que al momento cada libro se comercializa en 13 dólares, sin embargo, si se consigue generar un soporte de capital los costos podrían reducirse, pues la idea es que más niños los puedan adquirir, por ello plantea la idea de lo comunitario, es decir que escuelas, fundaciones puedan adquirir los cuentos y que los niños los compartan.

Para ella, estas historias apelan a la sensibilidad de la infancia “no solo se está haciendo un proceso intelectual sino que se está haciendo un proceso sensible (…) Esta alegría de que se esté enseñando en las aulas es para mí la mayor satisfacción porque se que están sirviendo para el objetivo que han sido creados”, finalizó optimista 

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