Ecuador apunta a la igualdad en la educación superior con una plataforma de capacitación

La plataforma se lanzó el 8 de marzo fecha en la que se celebra el Día de la Mujer. Las mujeres han sido excluídas históricamente de la educación superior y hasta hoy se busca su inclusión. Foto: Senescyt

Quito, 21 mar (Andes).- La Secretaria Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Información (Senescyt) lanzó recientemente la plataforma virtual “Construyendo igualdad en la Educación Superior” que tiene como objetivo capacitar a las universidades del país para incluyan dentro de su proceso académico herramientas de inclusión para sectores históricamente excluidos como las mujeres, los pueblos y nacionalidades indígenas y las personas con discapacidad.

Lorena Araujo, subsecretaria general de Educación Superior, explicó a Andes que esta herramienta dota los lineamientos conceptuales generales para que puedan implementar la inclusión en su accionar diario.

“Se busca que las universidades dentro de sus políticas internas incluyan a estos sectores como parte de un sistema democrático donde la universidad juega un rol de inclusión sobre todo entendiendo las diversidades como parte de su agenda”.

En este sentido, la plataforma proporciona herramientas para que las universidades sepan cómo incluir en el sistema académico a estudiantes que necesitan otros procesos de aprendizaje o que tienen otras necesidades debido a alguna discapacidad.

Para usar la plataforma hay que seguir un proceso de inscripción (https://formax.edu.ec/courses/course-v1:SENESCYT+CIES102+2016_03/about) y a partir del 28 de marzo se iniciará la capacitación de forma virtual.

Araujo explicó que a la plataforma también puede acceder la ciudadanía interesada en capacitarse. “Nuestra meta es terminar con más de 3.500 personas del sistema de educación superior capacitadas hasta diciembre”, señaló.

Según la funcionaria los desafíos de las universidades del país es empezar la construcción de observatorios que evalúen los procesos de democratización, así como incluir mejores condiciones para que los grupos históricamente marginados no generen prácticas de abandono de su carrera profesional.

“Resulta sumamente pertinente como una herramienta que empieza a generar acciones concretas de interpelación pero también de prácticas concretas para reproducir y romper estos espacios de discriminación absolutamente excluyentes no solo para mujeres sino para pueblos y nacionalidades indígenas y discapacitados”, aclaró.

Lorena Araujo, subsecretaria generald de Educación Superior, explicó como funciona la plataforma. Foto: Archivo Senescyt

Los conceptos salieron de un libro

La plataforma de igualdad se base en los conceptos del libro “Construyendo Igualdad en la Educación Superior: fundamentación y lineamientos para la transversalización de los ejes de igualdad” escrito por Magdalena Herdoíza, investigadora Prometeo, en colaboración con la academia, instituciones públicas, organismos internacionales y de la sociedad civil, quienes debatieron el contexto histórico y actual en cuatro ejes: igualdad de género; pueblos, nacionalidades e interculturalidad; discapacidad; y ambiente.

Este libro representó el primer elemento dentro de un proyecto más amplio de fortalecimiento participativo de la política pública de igualdad en la educación superior liderado por la Senescyt que prevé la inclusión de las iniciativas de las instituciones de educación superior.

El proceso de capacitación tiene como propósito ofrecer pautas claras que faciliten a las universidades iniciativas académico-administrativas para aplicar los estándares de igualdad y ambiente. Los lineamientos de aplicación sugeridos incluyen cuatro áreas básicas del quehacer institucional: formación, investigación, vinculación con la comunidad, e institucionalización.

Otras políticas de inclusión

Algunas de las políticas de inclusión que ha ejecutado la Senescyt desde el 2007 han generado que exista igualdad de género en el acceso a la educación superior. Al momento, el 51% de estudiantes que acceden a la educación superior son mujeres y 49% son hombres.

También se ha conseguido la paridad de las mujeres que ahora ocupan cargos de dirección en las universidades y escuelas politécnicas del país.


La política de cuotas exige que 10% de los cupos que ofrecen las universidades se asignen a grupos históricamente excluídos como los pueblos y nacionalidades indígenas. Foto: Senescyt

Según datos de la Senescyt en 2012, solo 2 de cada 10 cargos de dirección académicas eran ocupados por mujeres, mientras que para 2014 se logró que 5 de cada 10 cargos sean ocupados por mujeres.

Sin embargo, Araujo recalcó que existen otros desafíos como romper algunas estructuras patriarcales que impiden que la mujer culmine sus estudios. Por ejemplo se sigue pensando que la mujer es la que debe asumir las tareas domésticas y es la que debe abandonar la universidad en caso de tener un bebé, una tarea que también la podrían hacer los hombres.

Sobre la deserción de estudiantes a mitad de la carrera la Senescyt ha conseguido que 8 de cada 10 personas que han entrado a la universidad sigan estudiando, cifras muy importantes ya que antes del 2007 menos del 50% de estudiantes permanecía en la universidad durante los primeros años de carrera.

La Senescyt además lanzó, en julio del año pasado, la Política de cuotas que consiste en obligar a las universidades a que el 10% de su asignación de cupos vaya para las personas de los quintiles más pobres, pertenecientes a pueblos y nacionalidades indígenas o que tengan alguna discapacidad.

“Con esta política lo que buscamos es la inclusión, aunque también hay que generar las condiciones para aumentar la retención como procesos de mejora en la enseñanza a partir de los distintos contextos que  vengan los alumnos”, dijo Araujo.

Con esta y otras políticas de inclusión la Senescyt ha conseguido incrementar el acceso a educación superior de los pueblos y nacionalidades indígenas. La taza de  ingreso para los indígenas subió del 9,5% en 2006 al 17,3% en 2014, asimismo la taza de inscripción de afroecuatorianos paso del 14,1% en 2006 al 21% en 2014, según datos proporcionados por la institución.

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