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Manabitas y esmeraldeños se sienten agradecidos por la obra luego del terremoto y rechazan insultos

04 de Marzo de 2017 - 23:43

Los habitantes de Manabí y del sur de Esmeraldas, los más golpeados por el sismo de abril pasado, reconocen la importante obra de reconstrucción ejecutada por el gobierno del presidente Rafael Correa. Rechazan los insultos proferidos en redes sociales por simpatizantes de una agrupación opositora al gobierno que los tacharon de “ignorantes” por no haber votado el candidato Guillermo Lasso en los últimos comicios.

Portoviejo, 05 mar (Andes).- Diez meses después del terremoto que devastó localidades de Manabí y Esmeraldas, no solo se reconstruye la infraestructura sino la moral de los habitantes de estas dos provincias costeras, las más golpeadas por el sismo de 7,8 grados, la tragedia natural más grave después del terremoto de Ambato hace 70 años.

Basta recorrer las reconstruidas y modernas carreteras y visitar las principales ciudades y pequeños poblados para verificar la magnitud de la obra pública en educación, salud, vivienda, transporte y la asistencia social que ha devuelto la esperanza a miles de damnificados, muchos de los cuales se quedaron sin nada y hoy salen adelante.

Este gigantesco proceso reconstrucción ha sido posible en gran medida a la aprobación por parte de la Asamblea de la Ley Solidaria, de iniciativa del Ejecutivo, que permitió captar recursos con el incremento de dos puntos del IVA hasta junio de este año. No obstante, esta norma fue rechazada por las mismas agrupaciones políticas que se oponen al gobierno.

Unidad Educativa de Chamanga, donde estudian 1.500 menores de esta pequeña localidad esmeraldeña.

En Chamanga, un pequeño poblado de pescadores, ubicado en el sur de Esmeraldas a 338 kilómetros al oeste de Quito, en el pasado quedaron las imágenes de destrucción que dejó el sismo. Hoy los pobladores que perdieron sus viviendas viven en viviendas dignas y sus niños asisten a una moderna unidad educativa del milenio provisional que reemplazó a la pequeña vetusta escuela que había en el pueblo y que se terminó de desmoronar con el sismo.

Mientras, maquinaria gubernamental trabaja para entregar un muelle que les permita desarrollar de mejor manera la pesca.

Wilmer Mina, director de la Unidad Educativa Chamanga, recuerda que con el terremoto su pueblo quedó seriamente afectado y llegó a pensar que había llegado la hora de emigrar a otro lado en busca de oportunidades. Confiesa que él como muchos de sus vecinos no pensaba que la ayuda iba a llegar porque toda la vida vivieron abandonados por las autoridades locales y nacionales.

No obstante reconoce que se equivocó. Hoy se para en la puerta de su oficina y ve con satisfacción cómo sus alumnos juegan emocionados en los patios de la moderna unidad educativa donde antes solo había un terreno lleno de lodo y un plantel deteriorado.

“Somos agradecidos por todo lo que han hecho en esta tierra olvidada. Ahora tenemos una gran vía, esta unidad educativa y casas para mis vecinos”, expresa este docente esmeraldeño, quien sin ser político reconoce que este sentimiento se retribuyó en las últimas elecciones para que continúe el trabajo desarrollado por el presidente Rafael Correa.

Insultos proferidos en redes sociales contra los manabitas por no votar por un candidato de la derecha.

Este maestro, cuyos últimos años los ha dedicado a fomentar valores, respeto y solidaridad a sus más de 1.500 alumnos, lamenta los comentarios vertidos por redes sociales hacia los habitantes principalmente de Manabí por no haber favorecido al candidato del movimiento CREO del banquero Guillermo Lasso en las últimas elecciones del domingo 19 de febrero.

“Ellos deben aprender a respetar la voluntad de los pueblos. Creo que en la segunda vuelta los pueblos manabita y esmeraldeño van a rechazar en las urnas estas expresiones”, dijo el docente, al tiempo que se solidarizó con sus hermanos ante unos comentarios en los que se llegó a decir que ojalá y se produzca un nuevo terremoto por no haber votado por el candidato de su preferencia.

En efecto, en la última contienda electoral el candidato del oficialismo Lenin Moreno obtuvo un contundente 53,99% de respaldo frente a un 18,13% del banquero Lasso que quedó en segundo lugar. Similares diferencias se registraron en las elecciones a otras dignidades.

El puente Los Caras, que une Bahía de Caráquez y San Vicente, fue un pilar para las tareas de evacuación y rescate tras el terremoto.

¿Pero a qué se debió esta importante votación? Ciudadanos manabitas de distinta condición consultados por esta Agencia coincidieron en señalar que incidió de manera decisiva la obra desarrollada por el gobierno antes y especialmente después del terremoto.

Pero también de manera categórica han expresado su malestar por los insultos recibidos tras las últimas elecciones. Algunos internautas, entre ellos unos escudados en el anonimato, los calificaron de “malagradecidos” por la ayuda de alimentos que enviaron tras el sismo y otros de “mojinos brutos e ignorantes”, entre otros epítetos impublicables por haber votado por el oficialismo.

La reacción de los manabitas y de la mayoría de ecuatorianos no se hizo esperar en las redes sociales que condenaron estas actitudes de intolerancia, racismo, odio y discriminación.

Algunos internautas compararon este episodio con las declaraciones del extinto expresidente y uno de los principales líderes de la derecha ecuatoriana en los últimos tiempos, León Febres-Cordero, quien enojado porque su entonces candidato Jaime Nebot (actual alcalde de Guayaquil) no pudo superar en una vuelta al populista Abdalá Bucaram en las elecciones presidenciales de 1996 calificó en una entrevista televisiva a quienes no votaron por Nebot como prostitutas, drogadictos y ladrones.

A la postre, el pueblo condenó en las urnas esta expresión de intolerancia y le otorgó un triunfo categórico a Bucaram en la segunda vuelta de esa contienda electoral.

El último jueves el gobierno inauguró una nieva vía que conecta directamente a Montecristi con Jaramijó.

Hoy, 21 años después, los ciudadanos manabitas se sienten ofendidos por las publicaciones en Facebook, Twitter y en audios en las que adeptos a una agrupación política de derecha les reprocha en duros términos haber votado por la lista 35.

En varias ciudades del país, como en Quito, residentes manabitas han realizado acciones simbólicas de protesta frente a las sucursales de una entidad bancaria vinculada con el candidato Lasso.

No obstante, los ciudadanos manabitas están orgullosos de la fortaleza que les caracteriza para salir adelante en la adversidad. Ni un terremoto pudo frenar el ímpetu mucho menos lo harán unos insultos, dice convencida una mujer que supo salir de la nada con sus seis hijos y ahora tiene una casa propia y un negocio instalado en su hogar.

Se trata de Miriam Zambrano, quien el 16 de abril de 2016 perdió todo tras el sismo. La casa donde alquilaba en el centro de Portoviejo, capital de Manabí, se derrumbó, pero pudo salvar lo más valioso que son sus seis hijos y unas máquinas de coser con las que se ganaba la vida.

Esta madre soltera manabita vivió en un albergue por ocho meses con atención médica, alimentación, salud y seguridad, pero decidió que era hora de darles un hogar a sus hijos y aplicó en uno de los tantos programas habitacionales del Gobierno para los damnificados.

Los programas habitacionales para miles de damnificados de Manabí y Esmeraldas cuentan con todos los servicios. 

Actualmente tiene dos meses su casa propia en el complejo urbanístico El Guabito, donde instaló un negocio de costura cuyo cliente principal es el Ministerio de Inclusión Económica y Social que le encarga la confección de chalecos para los funcionarios de esa institución.

“Solo nosotros los manabitas sabemos cuánto sufrimos con el terremoto, entonces yo jamás le desearía algo así a un hermano ecuatoriano”, expresa Miriam, sentada cerca de la ventana de su casa, desde donde se aprecian las decenas de casas de sus vecinos, la jardinería, peatonales, parque y canchas del complejo habitacional donde vive y por el que paga tan solo 27 dólares mensuales hasta completar los 1.000 dólares que le cuesta su casa.

En el cantón Pedernales, lugar del epicentro del sismo, las actividades comerciales y turísticas prácticamente han recobrado la normalidad. Decenas de negocios están abiertos, ofrecen variados productos, mientras a sus playas, vísperas del feriado de carnaval, comienzan a llegar los turistas.

Una de ellas es Ingrid Rivera, oriunda de la ciudad de Quevedo, en la provincia de Los Ríos, quien dice que frecuentemente visita las playas de este cantón del norte manabita por dos razones: porque le atraen sus encantos naturales y como una acción solidaria para contribuir a la reactivación productiva.

El cantón Pedernales, donde fue el epicentro del terremoto, ahora se levanta gracias al empuje de su gente y al turismo.

Dice que se enteró por las redes sociales de los insultos endilgados a Manabí tras las elecciones, lo cual le causó una mezcla de indignación y tristeza de pensar que existan personas con un pensamiento de esa forma que pretendan gobernar este país.

Tras hacerse eco de la frase que se ha hecho viral en las redes sociales “Manabí se respeta”, la turista riosense señala que los manabitas no tienen por qué ser condenados por expresar con votos su agradecimiento a quienes los han ayudado. “Es incomprensible que a alguien se le pase por la cabeza pedir que haya otro terremoto en Manabí”, reclama la joven madre, quien acompañada de su esposo y dos hijos disfrutaba una tarde de miércoles las cálidas aguas de Pedernales.

En esa misma localidad, a pocos metros del monumento en memoria a los 186 fallecidos en el sismo, Primitivo Muñoz trabaja alquilando carpas para los visitantes. El hombre reconoce que las actividades están retomando el ritmo gracias a los créditos facilitados por la banca pública.

También destaca las obras viales, la entrega de viviendas para los damnificados y la reconstrucción del hospital y la atención que han recibido sus hermanos a lo largo de estos 10 meses después del desastre natural.

“Los manabitas somos agradecidos por tanto apoyo”, señala el hombre que también es beneficiario de una vivienda después de que su casa quedó completamente aniquilada por el movimiento telúrico.

En la ciudad de Manta, 195 kilómetros al sur de Pedernales, la devastación fue de tal magnitud que arrasó con el barrio de Tarqui, uno de los más tradicionales de esa localidad portuaria por su alto movimiento comercial. Aún son visibles las huellas de la tragedia, pero también se siente la fortaleza de sus pobladores para recuperar el tiempo perdido.

En el Nuevo Tarqui, un complejo arquitectónico compuesto por 1.834 locales situado en una zona segura del centro de Manta, los pequeños comerciantes que perdieron todo ahora tienen una nueva oportunidad. Uno de ellos es Liza Lora, quien vende ropa en uno de los módulos del centro comercial.

Los comerciantes del antiguo sector de Tarqui, en Manta, ahora cuentan con locales para desarrollar su actividad.  

“Estamos contentos de contar con un espacio gratuito para vender nuestra mercadería. Muchos nos quedamos  en la calle pero poco a poco vamos a recuperar el ritmo de ventas”, señala con optimismo la mujer, quien no deja de agradecer al presidente Rafael Correa por la ayuda que ha recibido tanto ella como muchos de sus conciudadanos.

En el Nuevo Tarqui se encuentra desde locales de comidas hasta peluquerías, los propietarios solo esperan que el Municipio local redireccione algunas líneas de buses para que los clientes tengan facilidades para llegar y salir con sus compras.

Al igual que en otras ciudades manabitas, los programas habitacionales está regados por distintas latitudes, lo que le ha permitido a los mantenses abandonar los albergues para empezar una nueva vida en nuevas casas y departamentos dotados de todos los servicios.

También en el cantón Jaramijó, uno de los principales puertos pesqueros de Manabí, el gobierno ha llegado con obra en todos los ámbitos. El Puerto Pesquero Artesanal, es un centro dotado de tecnología e infraestructura para desarrollar el comercio de mariscos, en contraste con el viejo puerto del pasado, donde las faenas propias de la pesca se desarrollaban en condiciones antihigiénicas en la playa.

El Puerto Pesquero Artesanal de Jaramijó, es uno de los más modernos de Suramérica.

Hoy los pescadores cuentan con un muelle y un muro de escolleras para dejar a buen recaudo sus embarcaciones que son sus herramientas de trabajo. Esta obra va complementada con la reciente apertura del Instituto Tecnológico  Superior Luis Arboleda, donde los jóvenes egresados de los colegios podrán especializarse en carreras técnicas relacionadas con el mar.

La idea es dotar las herramientas del conocimiento para mejorar la productividad con valor agregado a los ciudadanos de Jaramijó, explicó el presidente Correa durante el reciente acto de apertura de este moderno centro superior de estudios.

Este programa de desarrollo va acompañado del componente social como es la construcción de centenares de casas para los damificados. En lo que hace menos de un año fue una pampa llena de maleza hoy se levantan las viviendas, unas especiales para personas con discapacidad y otros bloques multifamiliares.

Según la Secretaría de Reconstrucción, creada luego del desastre, son más de 2.300 viviendas entregadas en terreno urbanizado y unas 17.000 en terreno propio que están en construcción y a punto de ser entregadas.

En salud se han rehabilitado 9 de centros de salud y se han entregado otros 5, al tiempo que se construyen los hospitales de los cantones Chone, Bahía de Caráquez y Pedernales. Todo con una asignación de 111 millones de dólares.

En educación se han destinado 197 millones de dólares para la construcción de 248 unidades educativas de distinta capacidad y repotenciación de planteles emblemáticos de las provincias de Manabí y Esmeraldas, así como la construcción del Instituto Superior de Jaramijó y la reconstrucción de 4 universidades.

Instituto Tecnológico en Jaramijó.

De igual manera en vialidad y transporte se han asignado 255 millones de dólares que han permitido recuperar la red vial, así como el puerto y aeropuerto de Manta. También el gobierno ha invertido más de 160 millones de dólares en obras de saneamiento ambiental, agua potable, electrificación y demás servicios básicos abarca a todas las zonas afectadas.

“Es una obra sin precedentes, solo un ciego de alma puede desconocer y dejar de agradecer  por todo lo que se ha hecho en la última década”, asegura el comerciante Gary Gonzenbach para quien el terremoto no solo fue tragedia sino una oportunidad para reafirmar el compromiso por el desarrollo de la tierra que los vio nacer y a la que nadie debería atreverse a insultar.

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