La fiesta de la sabiduría de los ancestros afroecuatorianos

Bailes y antorchas inauguraron el VIII Festival Encuentro de Saberes Ancestrales Timbiré 2016. Foto: Edison Guerrón/Andes

Por Edison Guerrón Raza.

Timbiré, Esmeraldas, 09 feb (Andes).- Timbiré es un pequeño caserío ubicado al norte de la costa ecuatoriana en donde la cotidianidad de la vida de pescadores, agricultores y comerciantes se rompe una vez al año para dar pie al festival de saberes ancestrales, un encuentro al que asisten comuneros de decenas de parroquias habitadas por afrodescendientes que sacan a flote la calidez de su pueblo para encontrarse con sus tradiciones y la alegría de las fiestas de carnaval.

Timbiré se ubica en el cantón Eloy Alfaro, a cien kilómetros de la ciudad de Esmeraldas, cerca de la frontera con Colombia. Foto: Edison Guerrón/Andes

El encuentro había sido programado para las cuatro de la tarde, pero apenas a las cinco las delegaciones de artistas y bailarines partieron desde Borbón, un cantón vecino. A las nueve de la noche aún reinaba el silencio.

Parecía que se había suspendido todo: la tarima preparada para recibir a los organizadores no se encendía. Sin luces ni música los lugareños se mantenían en sus casas observando la oscuridad desde ventanas, balcones y las puertas de sus casas de madera.

Pregoneros tocaron música y bailaron en las calles de Borbón, como un ritual de inicio del festival. Foto: Edison Guerrón/Andes

De repente en el horizonte decenas de puntos de luz se movían de un lado a otro y comenzó a escucharse el canto de una multitud. “Timbiré tierra linda, tierra mía donde yo nací”, se alcanzaba a entender entre las voces de los negros que brincaban y se sacudían cual si estuvieran poseídos por el ritmo.

Los puntos de luz eran antorchas que alumbraban el paso de los danzantes. La bulla era de tambores, güiros y gargantas desbordadas en alegría. La canción era una adaptación del tradicional pasacalle “Soy Del Carchi” que en ese instante celebraba la felicidad de la negritud ecuatoriana.

“Es la canción típica de Timbiré”, explica una señora, cuyo nombre se perdió en el bullicio mientras sacudía su cuerpo cual si se tratara de un ritual, entregada toda al ritmo de los tambores y a gritar el canto con el regocijo de estar entre hermanos.

Una procesión de antorchas inaugura el VIII Encuentro de Saberes Ancestrales "Timbiré 2016". Foto: Edison Guerrón/Andes

A su paso por las calles timbiriceñas el número de bailarines crecía. Desde ancianos hasta niños se sumaban al jolgorio y contadas al ojo se agitaban en los alrededores unas tres mil almas, tres veces más que el número normal.

Todo conducía hacia el borde del río Santiago donde se preparaba una gran fogata a ser encendida por las antorchas danzarinas.

El río es uno de los escenarios de festejo. Foto: Edison Guerrón/Andes

El festival busca ser “una puerta para compartir entre las comunidades”, explicó a Andes Jimena Ayoví, quien para la ocasión organizó conciertos, encuentros de diálogo sobre sabiduría ancestral, concursos y una feria gastronómica.

Los puestos de comida conformaban el límite ficticio de la gran pista de baile improvisada a la intemperie bajo una delgada llovizna tibia, y pregonaban al viento los aromas a pescado frito, plátano verde cocinado, arroz, pollo y mariscos.

“Se trata de aprender, de celebrar lo que significa ser afrodescendiente y rescatar nuestras tradiciones y también de invitar a nuestras autoridades a que nos vengan a ver y se enteren de cuáles son nuestras necesidades como pueblo y como cultura”, dijo Jimena, representante de la Asociación Timbiré en Acción.

Agregó además que entre los objetivos está el de rescatar tradiciones como la minga, la medicina ancestral y las melodías de sus antiguos predecesores.

La música es el elemento esencial alrededor del festival de la cultura afro. Foto: Edison Guerrón/Andes

Tres días dura el festival de saberes. En ninguno de esos días se ausenta la salsa. La música es el componente fundamental del encuentro, y los ritmos hijos de los ritmos africanos adquieren protagonismo.

Esta fiesta se enmarca dentro del Decenio Afro, una plataforma de trabajo propuesta a los Estados por Unicef alrededor de la protección de los derechos de las personas de ascendencia africana.

El Estado ecuatoriano adoptó la iniciativa desde el pasado 8 de mayo cuando se inauguró en Unasur para poner en debate los procesos de inclusión de los afrodescendientes en temas de reconocimiento, justicia y desarrollo en el país.

La Organización de las Naciones Unidas dice que “hay alrededor de 200 millones de personas que se identifican a sí mismos como descendientes de africanos que viven en las Américas. Muchos millones más viven en otras partes del mundo, fuera del continente africano”.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en Ecuador los afrodescendientes son 1’042.812 personas, lo que corresponde al 7,2% de la población nacional.

En Ecuador hay 1'042.812 personas afro, 7,2% de la población nacional. Foto: Edison Guerrón/Andes

Según el Consejo Nacional de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (Cordicom) “en la actualidad, en el país 7 de cada 10 afros son económicamente vulnerables”.

“Desde el Estado se propone el empoderamiento de los afrodescendientes para el reconocimiento y construcción de sus derechos como individuos y pueblo", señala Cordicom.

"Además se busca alcanzar su desarrollo con la eliminación de los obstáculos que impiden acceso a la justicia, la educación y los servicios básicos en condiciones de igualdad y garantizar la implementación de políticas públicas orientadas a la reducción de la exclusión”, agrega.

El decenio Afro arrancó a nivel mundial el 1 de enero del año pasado y terminará el 31 de diciembre de 2024.

“Es un orgullo ser afrodescendiente”, dijo a Andes Kevin Santos, músico de la agrupación Ochún, que empapado en sudor tras haber bailado a lo largo de medio kilómetro, resaltó la importancia “de ser un pueblo alegre y poder transmitir eso a otras culturas; a través de la música, del baile, se puede comunicar todo lo que somos y todo lo que tenemos para ofrecer”.

eg/gc