Imbabura celebra a la Pachamama en las fiestas del Inti Raymi

Los trajes típicos de los otavaleños adornan la fiesta del Inti Raymi. Foto: Carlos Rodríguez/Andes

Quito, 24 jun (Andes).- Al ritmo del tambor, la guitarra, la armónica, el violín, el pinguillo y otros instrumentos andinos, los habitantes de la ciudad de Otavalo (provincia de Imbabura) rindieron homenaje a la Pachamama (Madre Tierra)  en la celebración del Inty Raymi, que empezó el 21 de junio y se extiende por todo el mes.

En Imbabura se celebran las fiestas de San Juan (24 de junio), San Pedro y San Pablo (29 de junio), que son una adaptación del Inti Raymi, lo que da cuenta del mestizaje de esta fiesta que combina las creencias indígenas ancestrales con las fiestas religiosas que llegaron a causa de la colonización de América.

Los indígenas, sin embargo, lograron adaptar la fiesta. Es así que modificaron el traje de capataz y en una suerte de burla se disfrazan como ellos para desafiar al poder. En la fiesta también se usan cabestros con los que se daban las órdenes, todo esto acompañado de música andina y zapateo constante.

En el centro de Otavalo los danzantes zapatean al compás de la música andina. Foto: Carlos Rodiguez/Andes

Las instituciones educativas que participaron de esta festividad el pasado viernes, en el centro de Otavalo, llevaban consigo ofrendas como frutas, chicha, y comida para entregar a las autoridades y ellos a su vez les entregaban otra ofrenda parecida.

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"En nuestra cultura tenemos la costumbre de retribuir cuando me dan algo y en estas festividades lo hacemos con productos netamente que la madre tierra nos ha dado. Es el momento de compartimiento, de la reciprocidad con productos sean crudos o cocinados”, señaló a Andes Luis Bonilla, director distrital de Educación de la parroquia Antonio Ante.

El agregó que las fiestas del Inty Raymi se realizan para celebrar nuestras costumbres y tradiciones. “Estamos incentivando eso desde la comunidad educativa con los estudiantes, padres de familia y profesores porque esos son los tres ejes fundamentales para preservar lo que es nuestro”, aseguró.

Los participantes de la fiesta del Inti Raymi llevaron ofrendas para agradecer a la Pachamama. Foto: Carlos Rodríguez/Andes

En ciudades como Ibarra la fiesta se prendió en la noche con las vísperas de la celebración de San Juan Bautista. En estas celebraciones se acostumbra que grupos de amigos o familiares visiten las casas de los vecinos con música y baile y que reciban bebidas y alimentos como una retribución.

En la parroquia de Zuleta, a unos 20 minutos de Ibarra, esta tradición se realiza hasta el amanecer. Los grupos, que van acompañados de músicos, van recitando algunas coplas tradicionales. "Papa chola no quiero, papa chola no quiero, motecito quiero yo, motecito quiero yo", decían mientras zapateaban al compás de la música.

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El frio de la madrugada se disipaba con el baile pero también con un poco de chicha o de licor puro que era brindado por todos. Desde las 20:00 hasta el amanecer los grupos iban danzando por las calles de la ciudad, e ingresando de casa en casa mientras cantaban y compartían con todos.

Los músicos acompañan todo el trayecto de las comunidades en Zuleta. Foto: Carlos Rodríguez/Andes

Gente de varias comunidades aledañas llegaron a Zuleta para participar de la fiesta, algunos solo para mirar el baile desde lejos y otros para participar también de la zapateada en medio de los círculos que todos los grupos forman en cada parada.

“Es una tradición de muchos años que seguramente nació de los abuelos de mis abuelos y que la seguimos realizando, se realiza durante el solsticio de verano pero aquí en Zuleta la hacemos en honor a San Juan Bautista”, señaló Yomaira Perugachi.

Incontables eran los grupos que bailaban y cantaban coplas en esta parroquia e incontables eran también los turistas que acudían a estas fiestas para compartir la tradición indígena. Aquí todos son bienvenidos a bailar, a cantar y tomarse un traguito, todo en honor a la Madre Tierra.

En las visperas de San Juan los indígenas celebran hasta la madrugada con canto y baile. Foto: Carlos Rodríguez/Andes

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