Mianzhu, la ciudad China que rinde tributo a las víctimas de su mayor tragedia con un museo

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En el poblade de Hangwang, las ruinas del terremoto de 2008 permanecen intactas, además se construyó una sala de simulación para que los visitantes puedan sentir la magnitud del sismo. Fotos: Andes.

Por Lizette Abril C. 

Mianzhu, 31 jul (Andes).- Las manecillas del reloj se detuvieron a las 14:28 del 12 de mayo de 2008. Ese día, el poblado de Hangwuang, en la ciudad de Mianzhu, quedó reducido a escombros por un terremoto de 8,1 grados Ritcher que sacudió a la provincia de Sichuan, en el sur de China. Solo en el sitio murieron 4.800 personas.

Nueve años después, las ruinas permanecen intactas. El gobierno reubicó a cerca de 55.000 sobrevivientes en un nuevo condado a tres kilómetros de distancia y, como un homenaje a los que se fueron” en septiembre de 2012 abrió en el lugar el Parque de Ruinas del terremoto el que también se encuentran el museo y salón memorial de la reconstrucción, la plaza de la conmemoración y el museo de la popularización de ciencias.

Calles abandonadas, algunos edificios que no sucumbieron ante el terremoto, construcciones a medio caer, restos de supermercados, escuelas y lo que quedó Dongfan Turbine Electric, de una de las empresas más grandes del país, permanecen como mudos testigos de lo que fue la mayor tragedia de China y son parte del panorama desolador que recibe a los turistas.

En menos de 15 minutos los visitantes recorren 1,7 kilómetros de lo que fue el poblado construido en los años 60 y 70. Con voz pausada y en medio de la mirada atónita de los foráneos, una guía explica que en esa época, las casas no se construían a prueba de sismos, por eso, solo el 8% de edificaciones quedó en pie.

La parada final del parque es el Museo Memorial de las Víctimas del Terremoto. Las autoridades se valieron de la realidad virtual y la tecnología 4D para, en una sala especial, levantar un tablado que recrea el movimiento telúrico y que los visitantes puedan sentir lo que sufrieron los habitantes de Hangwuang.

Por respeto a las víctimas, en la sala de simulación no se permite fotografiar ni filmar. Una vez arriba del tablado, las luces se apagan y una proyección en las paredes muestra las horas previas a la tragedia. La narración la hace una niña de aproximadamente ocho años.

Cuando el reloj marca las 14:28, el equipo bajo el tablado es accionado y comienza a moverse de manera violenta y la voz dulce de la pequeña se sustituye por sonidos de estructuras que se desploman, gente gritando y luego un angustiante silencio. Son 80 segundos que se hacen eternos.

En el museo también se conservan objetos recuperados de los escombros, artículos que se utilizaron en las labores de rescate, explicaciones técnicas del sismo y fotografías de la ciudad de Mianzhu antes y después del terremoto.

Afuera, el reloj permanece parado, los chinos no pueden olvidar la hora en la que sus vidas cambiaron para siempre y, aunque el pueblo haya sido reconstruido cerca, creen que es necesario cultivar la memoria y educar a los visitantes sobre la importancia de construir con seguridad.

Las familias y las empresas fueron reubicadas a lugares cercanos, donde se establecieron villas con patrones constructivos capaces de aguantar eventuales seísmos. La unidad de turbinas del fabricante de equipos Dongfang Electric Corporation (DEC), que tuvo el 80% de sus instalaciones destruidas en el pueblo de Han Wang, fue reconstruida a 50 km de allí.

El de 2008 fue el sismo con mayor número de víctimas mortales del país, ese día perdieron la vida más de 69.000 personas en todo el país.

Un Instituto para aprender sobre desastres

Tras el terremoto, en la Universidad de Sichuan, a pocos kilómetros de Mianzhu, se creó el Instituto para la gestión de desastres y reconstrucción (IDMR, por sus siglas en inglés). El objetivo: que los estudiantes se familiaricen con la prevención de desastres.

Salas con muñecos de hombres, mujeres y niños afectados por fracturas, quemaduras y sofocación son material de aprendizaje para estudiantes.

Según Gretchen Kalonji, directora del centro, en esa institución se actúa bajo tres parámetros. El primero es el tratamiento médico de víctimas, con laboratorios como los que simulan heridos. Otra es el estudio de ciencias naturales para investigar las causas de los sismos y así basar proyectos de planificación urbana con estructuras capaces de resistir a tales fenómenos. La tercera es de orientación de acciones sociales para atender a la población afectada por desastres.

El instituto ofrece programas de postgrado y ahora diseña cursos de licenciatura. Formada a partir de una asociación entre la Universidad de Sichuan y la Universidad Politécnica de Hong Kong,.

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