National Geographic coloca al Bosque Nublado de Quito entre los mejores lugares del mundo para visitar

Moraspungo, forma parte de la Reserva Geobotánica del Pululuhua y es un sitio perfecto para conocer las bondades y diversidad del Bosque Húmedo. Foto: Micaela Ayala V./Andes

Quito, 3 ene (Andes).- El Bosque Nublado del Distrito Metropolitano de Quito (DMQ) se encuentra en la lista de los 21 mejores lugares del mundo para visitar en 2017, tras una selección realizada por la revista Traveler que pertenece a National Geographic.

Según la publicación, el bosque nublado que se encuentra al noroccidente de Quito es uno de los lugares con mayor riqueza vegetal y animal del planeta pues es el hogar de plantas epifitas y raras orquídeas, así como de cientos de especies de aves y del oso olinguito, que fue identificado en el 2013 como la más reciente especie de mamífero en las Américas.

El noroccidente del DMQ forma parte de dos regiones biodiversas del planeta: la región biogeográfica del Chocó y Andes Tropicales, caracterizadas por su riqueza en biodiversidad y endemismo.

El Bosque Nublado toma su nombre por la presencia de neblina que sale de la tierra y choca con las montañas. A esto se debe la elevada humedad de este sitio, que se ubica entre los 1.500 y 3.000 metros de altura. Esto sumado a otras condiciones como la poca intensidad solar y las pendientes de las montañas ha creado un ecosistema muy rico y diverso en donde  se puede apreciar la abundancia de plantas sobre los árboles; como musgos, huicundos, helechos, anturios, bromelias y especialmente orquídeas.

En los 4.230 kilómetros cuadrados, que ocupa el DMQ, se han identificado hasta el momento 400 especies de orquídeas; lo que significa que más del 10% de especies registradas en todo el país están en el Bosque Nublado.

En el Bosque Húmedo se encuentran varias especies de aves para el deleite de los turistas. Foto: Micaela Ayala V./Andes

Es un ecosistema ampliamente explotado por su gran cantidad y variedad de árboles maderables como el Canelo, Arrayán, Matache, Guayabillo, Aguacatillo, Nogal, Aliso, Cedro, Guarumo, Tilo. Muchas de las frutas que consumimos son originarias del bosque nublado como la guaba, guayaba, mora, cereza, entre otras.

También es el hogar de muchas especies de aves; especialmente colibríes, de infinidad de insectos; y otros animales desde las pequeñas ranas marsupiales hasta grandes mamíferos como los osos de anteojos, esto se debe a que su gran variedad de flores y frutos brindan alimento a un sin número de organismos.

Quito tiene el mayor número de especies de colibríes, de las 132  registradas en el país, 54 especies se encuentran en la capital ecuatoriana, por lo que se ha convertido en un destino turístico para los  avi-turistas de varios países.

La Reserva Yanacocha, ubicada arriba de la parroquia de Nono, tiene un santuario de colibríes en los que se las puede apreciar fácilmente, también en la Reserva Geobotánica del Pululahua y en la Reserva de Yunguilla se puede observar a cientos de aves, especies de orquídeas y de animales propios del Bosque Húmedo.

La revista Traveler en la que mencionan los Bosques Húmedos de Ecuador. Foto: Municipio de Quito

Además es un sitio especial para encontrarse con el oso de anteojos u oso andino. El 11 de julio del 2013, el Municipio de Quito declaró que unas 64.554 hectáreas pertenecían al Corredor Ecológico del Oso Andino. Hasta la fecha se han registrado más de 60 individuos, número que se incrementará una vez que los estudios de la población cubran la mayor parte de la superficie del corredor.

La zona, catalogada como área de prioridad para la conservación en el Ecuador, cuenta con un amplio sistema hídrico cuyas microcuencas presentan adecuadas condiciones para su uso y consumo local, y contribuye al abastecimiento del Sistema de Agua Potable, que sirve a los barrios del noroccidente de Quito.

Según un comunicado del Municipio,  el reconocimiento de la ciudad, como una de las ciudades con mayor patrimonio natural y su inclusión entre las capitales más importantes como destino turístico, se debe precisamente, al estado de los bosques, su biodiversidad y los sistemas agroforestales que existen en sus parroquias rurales.

En los bosques húmedos de Quito se puede apreciar la abundancia natural de las montañas con musgos, helechos y otras especies que adornan todo el entorno. Foto: Micaela Ayala V./Andes

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