Plan del gobierno para recuperar brazo de mar en Guayaquil se frena porque Municipio y empresa privada no hicieron su tarea

Guayaquil, 19 mar (Andes).- La meta que se había trazado el gobierno de Ecuador para recuperar el estero salado, un extenso brazo de mar que atraviesa la ciudad de Guayaquil, de sur a norte, podría truncarse debido a la inacción de la empresa privada Interagua, a la cual el Municipio de la ciudad encabezado por el alcalde Jaime Nebot le concesionó la provisión del servicio de agua potable y alcantarillado para controlar la descarga de desechos residuales de las viviendas asentadas en la ribera.

Pese a que la competencia es del Municipio, a través de Intergua, el gobierno emprendió trabajos de oxigenación y remoción de sedimentos en varias zonas del estero, sin embargo, existen unas 40.000 familias que ante la falta de alcantarillado lanzan aguas servidas en el estero.

“Hemos pedido en reiteradas ocasiones que el municipio e Interagua cumplan con su deber, que completen la red de alcantarillado sanitario. Han hecho caso omiso, incluso engañan a la población diciendo que tienen 100% de cobertura pero es mentira. Tenemos cañerías desfogando en el Estero Salado, eso es un delito ambiental y hemos dicho a Interagua que deben hacer su tarea o enfrentar consecuencias legales”, dijo este viernes el presidente Correa.

El mandatario advirtió que la situación es un problema ambiental por lo que urgió al Cabildo a cumplir con su tarea pues "no han hecho lo suyo" y ya se ha esperado "demasiado tiempo". 

Panorama deprimente

El panorama es deprimente. Lo que hace décadas fueron ramales por donde navegaban pescadores y trabajan recolectores de moluscos hoy no son más que depósitos malolientes de desperdicios.

El emblemático estero Salado presenta dos caras. En unos tramos como en la zona del malecón de la Ferroviaria (centro-norte) presenta un llamativo aspecto, pero en otros, especialmente en el sur y suroeste, denota un deplorable estado de abandono y extrema contaminación producto del histórico crecimiento desordenado de la ciudad.

En el sector de las calles 18 y Domingo Savio, en el Suburbio Oeste de la urbe porteña, el panorama es desolador. Aguas verdosas mezcladas con materiales de construcción y desechos de todo tipo se confunden en medio de viviendas situadas en sus orillas.

El problema se agrava por la poca colaboración de los propios moradores de la zona, así como la deficiente recolección de desperdicios, que corresponde a la autoridad municipal.

“Aquí no hay alcantarillas. No tenemos ni agua solo apenas en la noche, pero pagamos por el servicio”, revela Jhonny Cuero, morador de esta zona.

“Antes no era así el agua era más limpia, ahora nuestros niños se enferman de diarreas y enfermedades en la piel. Hay días que no se aguanta el olor”, cuenta Francisca, quien tiene más de 12 años viviendo en la zona y confiesa que tiene un pozo séptico para sus aguas servidas pero paga por el alcantarillado sin tener ese servicio.

Vestigios quedan de lo que fueron viviendas ubicadas sobre el estero por el sector de El Cisne (suroeste).

Para rescatar este espejo de agua, que hace más de seis décadas fue el único balneario de agua salada para el disfrute de los guayaquileños, el gobierno nacional emprendió en un inédito programa de remediación, en el marco del megaproyecto denominado Guayaquil Ecológico para devolverle las áreas verdes a esta ciudad, una de las más críticas del país en cuanto a espacios de recreación.

El proyecto Guayaquil Ecológico tiene tres grandes componentes que son: construcción del parque Samanes, uno de los más grandes de Latinoamérica; rescate de la isla Santay, ubicada frente a Guayaquil; y la recuperación del estero Salado.

Para este último componente, el Ejecutivo informó que ha invertido 143 millones de dólares en tareas como recuperación de riberas con la reubicación de familias asentadas en esa zona, despeje de áreas de estrangulamiento del estero para el ingreso y salida de la marea, protección del manglar, construcción de parques lineales a lo largo de las riberas, capacitación de habitantes sobre conservación ambiental, entre otras acciones.

Esta titánica labor, de acuerdo al cronograma de trabajo, se haría en coordinación con el Municipio de Guayaquil, a fin de que se erradiquen para siempre las descargas de aguas servidas hacia el estero y se haga una recolección eficiente de los desperdicios.

Sin embargo, la autoridad local no cumplió con su parte de la tarea y en un último muestreo que realizó la autoridad ambiental nacional se determinó que aún persiste alto grado de contaminación por descargas, debido a la falta de redes y deficiente sistema de alcantarillado sanitario, que permite que se mezclen las aguas residuales con el alcantarillado pluvial que va a descargar al estero.

El presidente Rafael Correa deploró, este último sábado en su habitual informe de labores, esta omisión y responsabilizó a la empresa Interagua y al Municipio local por no dotar de un adecuado servicio de alcantarillado a la comunidad y postergar las acciones para descontaminar las aguas del estero.

“Probablemente Interagua es una gran empresa, pero su responsabilidad era tener alcantarillado con eso podríamos descontaminar el Estero Salado, y siguen botando las aguas servidas al Estero Salado por falta de alcantarillado”, expresó el mandatario al recordar que el problema viene de hace décadas pero recalcó que durante los últimos 20 años de administración socialcristiana “no movieron un dedo para descontaminar el estero Salado”.

Una ave se resiste a abandonar lo que fue su hábitat.

Daniel Ortega, ministro del Ambiente, ratificó lo citado por el jefe de Estado y presentó resultados de un estudio realizado el 2015 por esta Secretaría en distintos puntos del estero para determinar el grado de contaminación que persiste en este brazo de mar, pese a las tareas de salvamento realizadas por el Ejecutivo.

El MAE cuantifica que 9 de cada 10 puntos observados a lo largo del Salado incumplen con la norma ambiental de descargas de coliformes fecales en el agua. Las muestras se tomaron en las redes de alcantarillado pluvial y en el estuario.

En promedio, indicó el ministro, se supera 80 veces los niveles establecidos en la normativa ambiental vigente. También se evidenció que continúan los lugares en donde las aguas residuales son descargadas directamente en el brazo de mar, en canales y zanjas de la red pluvial.

Una zona considerada crítica es en el estero La Rana, en el suroeste de la urbe porteña, donde se supera 800 veces el nivel de contaminación.

“Ingresaremos una solicitud al Consejo Nacional de Competencias para que pueda examinar la ineficiencia del servicio prestado”, enfatizó Ortega, al tiempo que advirtió de acciones legales que iniciará la autoridad ambiental por este daño a la naturaleza.

Algunas conclusiones del estudio

Los resultados de análisis de los monitoreos realizados en el estero Salado indican que existe una contaminación por aguas residuales domésticas, debido que hay un alto grado de contaminación por coliformes fecales y coliformes totales. “De los 60 puntos monitoreados en el estero, 54 de estas se encuentran fuera del límite máximo permisible del criterio de agua para fines recreativas de la normativa ambiental, es decir que esta agua del estero no es apta para buceos, natación y baños medicinales”.

Añade que al existir una alta concentración de desechos orgánicos, los cuales se descomponen por bacterias aeróbicas (consumo de oxígeno), la proliferación de bacterias agota el oxígeno, provocando que los organismos acuáticos y otros seres vivos que necesitan del oxígeno ya no puedan subsistir.

Además, se visualiza que en ciertos tramos del estero se presentan parásitos nematodos intestinales, que pueden transmitir enfermedades como el cólera, tifus, gastroenteritis diversas.

Deficiencias y postergación de red de alcantarillado

Según las cifras que maneja la Cartera de Estado, existen más de 30.000 predios que no cuentan con redes de desfogue pluvial en el Suburbio Oeste, isla Trinitaria y Guasmo (sur). Mientras, en La Chala, existen 65.000 personas que viven sobre un alcantarillado defectuoso.

En febrero pasado, la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil (Emapag) anunció que el cantón posee 100% de red del servicio en el área de influencia del estero Salado.

Las descargas domiciliarias persisten en el estero Salado, a la altura del puente de la A, en el suroeste, ante la falta de controles municipales.

No obstante, reconoció en esa oportunidad que hay 3.200 predios en la isla Trinitaria (en el sur) que recién este año contarían con conexiones intradomiciliarias. También reveló que hay 10.000 usuarios más (del Guasmo y la Trinitaria) que depositan las aguas al Salado, indirectamente, por filtración de pozo séptico.

La obra, anunció la entidad, estaría lista para el próximo año. Adicionalmente, este año se iniciará la rehabilitación de 65.000 conexiones intradomiciliarias del Suburbio Oeste.

“Aquí hay responsabilidades políticas de parte del alcalde (Jaime Nebot, socialcristiano) y de parte de la empresa municipal al postergar obras e inversiones, pero también de parte de la dirección ambiental del Municipio y de Interagua que tenían que controlar y monitorear esas descargas”, aseguró el ministro Ortega.

Este martes, Emapag e Interagua, mediante un comunicado, indicaron que en los últimos 8 años que recibieron la competencia del alcantarillado sanitario se ha dotado de la red a 800.000 habitantes, aunque reconoció que 40.000 no se han conectado a la red pública “por no poder sufragar los costos de dichas conexiones”. 

Estas entidades señalaron que conseguirán el financiamiento para completar esa tarea, cuya inversión será recuperada a largo plazo.

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