El Principito encantó en Quito por sus mensajes y por sus juegos visuales

El mapping en el escenario fue uno de los plus de la obra. Foto: Micaela Ayala V./Andes

Quito, 18 jun (Andes).- El principito sale de su planeta para conocer a nueva gente y vivir grandes aventuras. Visita a un rey, a un vanidoso, a un hombre de negocios, un farolero, una serpiente, un zorro y un aviador. Y a cada uno de ellos les deja una valiosa lección, mientras el aprende que “lo esencial es invisible a los ojos y lo importante es lo que se guarda en el corazón”.

La novela del francés Antoine de Saint-Exupery fue adaptada bajo la dirección de Jaime Tamariz en el Teatro Sucre de Quito. Este domingo será la última función de esta obra que cautivó a grandes y chicos no solo por sus brillantes actuaciones y los mensajes compartidos sino por la experiencia visual que se vive gracias al mapping que fue incorporado.

De esta forma el Principito parece que de verdad se traslada de un planeta a otro y que viaja a la velocidad de la luz por todo el universo. Así pasa de su pequeño planeta en donde existen tres volcanes y una flor, a un planeta mucho más pequeño donde el farolero debe prender y apagar la luz cada minuto, pues gira tan rápido que los días apenas duran un minuto.

El Principito llega al planeta del Farolero donde el día dura apenas un minuto. Foto: Micaela Ayala/Andes

Esta es la parte que más risas causó a los niños, todos se ríen cuando el Farolero le dice al Principito que ya llevan hablando un mes. También hay risas cuando el hombre de negocios le dice varias veces al Principito que él es un hombre serio y que no pierde su tiempo en charlas o pensamientos absurdos.

Esos mensajes que permanecen en el cuento de Saint-Exupery también se hacen presentes en la obra, cuando el Principito cuestiona al vanidoso por necesitar alguien que lo admire o al Rey porque dice gobernar todo pero no tiene súbditos. Con su inocencia el pequeño niño cuestiona las cosas que le parecen ilógicas y en el Teatro Sucre los niños preguntan a sus padres lo que significa y otros lo entienden con más facilidad y disfrutan el hacerlo.

El mapping, sumamente logrado para este show, muestra los cambios tonales de los planetas, la luz del día y la oscuridad de la noche, también simula al gigantesco desierto en la Tierra donde el Principito conoce a una serpiente y también a un zorro al que lo domestica. Las marionetas como el zorro, la flor y la serpiente también causan un buen impacto en el público.

La parte en la que El Principito domestica al zorro. Foto: Micaela Ayala/Andes

La parte más tierna de toda la obra, sin duda, es cuando el zorro le explica al Principito que no todas las personas que conozca en el camino serán sus amigos porque un verdadero amigo se preocupa por él y es feliz cuando está a su lado. Ahí es cuando le dice que si lo domestica será su amigo para siempre y lo esperará siempre para estar juntos.

Otra de las partes que conmueven es cuando el Principito se despide del Aviador y abandona su cuerpo terrenal para regresar a su planeta no sin antes dejarle el mensaje de que el exterior solo es una corteza y que lo importante está dentro de uno.

Los mensajes, las actuaciones, el vestuario, los juegos visuales todo consiguió que esta obra fuera muy bien recibida por el pública y que las funciones que tuvo la obra en Quito se realicen con la casa llena.

Jaime Tamariz es el director de la obra y actúa como el Aviador. Foto: Micaela Ayala V./Andes


dvm/ar

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