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Shanghái, el principal puerto chino que cautiva por su modernidad y tradición

19 de Noviembre de 2016 - 19:30

La majestuosidad de su arquitectura futurista, adornada por brillantes luces de distintas tonalidades, que se combina con barrios tradicionales y zonas que conservan el rostro de la colonización europea, cautiva a los millones de personas que visitan esta ciudad, el principal puerto de la República Popular China y uno de los más importantes del mundo.

Por Jorge Barona

Shanghái, China, 20 nov (Andes).- La majestuosidad de su arquitectura futurista, adornada por brillantes luces de distintas tonalidades, se queda en la retina de los millones de personas que visitan esta ciudad, el principal puerto de la República Popular China y uno de los más importantes del mundo.

Desde que el turista deja el aeropuerto y se dirige por sus amplios viaductos con dirección al centro se queda maravillado por los imponentes edificios de esta moderna urbe cosmopolita que acoge a más de 22 millones de habitantes.

Esta milenaria urbe, que se levanta en el delta del río Yangtsé, en la costa este de China, muestra en sus más de 6.200 kilómetros cuadrados una imagen de orden y pulcritud. Pese a su inmensa población en sus amplias avenidas y calles el tránsito, si bien es intenso, fluye con rapidez debido a la planificación urbana de sus autoridades.

La planificación urbana permite que el tránsito fluya en esta ciudad de más de 22 millones de habitantes.

Es noviembre y la urbe abraza el otoño, una de las épocas más acogedoras del año, pues sus árboles comienzan a dejar el verde para tomar una tonalidad amarilla que armoniza con las luces led y láser de los lujosos edificios y condominios que complementan su paisaje urbano.

Su temperatura, que en las noches baja a unos 10 grados centígrados en esta temporada, hace que propios y extraños vistan elegantes ropas abrigadas. Sus calles se convierten en pasarelas donde jóvenes chinos visten prendas a tono con la última moda occidental.

Y es que en esta urbe cosmopolita no solo se asientan las principales cadenas de ropa internacional, sino importantes multinacionales de distintos ámbitos del comercio, señal del apogeo económico que vive la ciudad y toda esta nación comunista, que se convirtió en los últimos 40 años en la segunda potencia económica mundial.

En medio de la modernidad sobreviven los barrios tradicionales en Shanghái.

En medio de sus imponentes edificios también sobreviven barrios que conservan la tradicional arquitectura china, donde destacan luminosos letreros de restaurantes. Por sus angostos callejones se percibe un aroma del jengibre, indispensable especie que condimenta la comida de este país asiático.

La calle peatonal Nanjing Road, en el casco central, se vive el intenso movimiento comercial. A pocos metros se puede acceder a una popular tienda de comidas rápidas chinas o una dulcería, pero también a tiendas de las más prestigiosas marcas de ropa estadounidenses y europeas, así como de relojes, joyería y de telefonía celular.

Por las noches, este paseo, plagado de letreros luminosos en distintos idiomas, da paso a propios y extranjeros que exhiben distintos actos artísticos que deleitan a los caminantes. Un mosaico de culturas se funde en esta vía.

La seguridad es un tema primordial para las autoridades municipales de Shanghai y de toda la China, por ello se puede caminar a cualquier hora por este lugar sin inconvenientes.

La calle peatonal Nanjing tiene actividad las 24 horas.

El sector del Bund de Shanghái es una zona peatonal de 2 kilómetros de longitud que recorre la orilla oeste del río Huangpu. Allí se conservan antiguos edificios que evidencian la época de la colonia británica con estilos arquitectónicos como románico, gótico, renacentista, barroco, neoclásico, entre otros.

En la orilla este del río, en cambio está la zona futurista de Pudong, donde se levantan los más imponentes rascacielos del poder financiero de la urbe. Entre los edificios emblemáticos está el Perla Oriental, que es una torre de televisión, una de las cinco más altas del mundo con una altura de 468 metros.

La imponente torre Perla Oriental, a orillas del río Huangpu.

Su diseño es una especie de trípode adornado por cinco esferas a diferentes alturas en una de las cuales se ubica un restaurante giratorio que ofrece un menú de comida occidental y china a los visitantes. Desde allí se tiene una vista privilegiada de Shanghai.

En la planta baja, en cambio, la torre posee un museo de historia de la ciudad, en el cual se muestran obras de cera, que representan distintos capítulos del pasado de la ciudad hasta llegar a los actuales días.

Este museo recrea con minuciosa precisión cada detalle de la historia de la urbe. Hay tramos donde se aprecian vehículos de distintas épocas, hay calles empedradas, luces tenues, sonidos y olores que tratan de dar ‘vida’ a esta exposición de la cultura popular china.

El Museo de Historia de la torre Perla Oriental recrea las distintas épocas de esta metrópoli.

A pocos metros otro de los rascacielos representativos es el Shanghai Tower, que con sus 632 metros y 128 pisos es actualmente el edificio más alto de China y el segundo del mundo. Luego de pagar una módica suma se accede a la torre donde primeramente se recibe una breve explicación acerca de su construcción y luego se accede al mirador panorámico en un ‘ascensor bala’.

La ciudad parece una maqueta al apreciarla desde los ventanales de la imponente torre, que recibe cada día a miles de turistas. El tour termina en la planta baja con un paseo por una tienda de recuerdos, todos alusivos a la ciudad y al rascacielos.

Desde Shanghai Tower, el rascacielo más alto de China y segundo en el mundo, se obtiene esta vista.  

Una vista desde el Huangpu

La ciudad de Shanghai no solo se admira desde sus calles y veredas, sino desde su emblemático río: el Huangpu.

En este lugar se pueden contratar paseos nocturnos en modernas embarcaciones. El paisaje es majestuoso, lleno de luces y de edificios que compiten por tocar el cielo. Los turistas aprovechan cada instante para sacar gráficas, videos y los infaltables selfies.

El paseo en yate por el Huangpu es una de las principales atracciones de Shanghái.

La fría brisa doblega a muchos de los navegantes que abandonan la proa, pero disfrutan del paisaje acompañados de un té caliente desde la cálida cabina de las embarcaciones, que se cruzan unas a otras en medio de las aguas del Huangpu.

Después de unos 40 minutos aproximadamente, el paseo termina en el muelle del sector de Pudong al pie de la Torre Perla Oriental. Es día ordinario pero la gente hace cola para abordar el barco para un nuevo crucero.

Luces multicolores adornan el paisaje urbano de uno de los pincipales puertos del mundo.

Desde todas las latitudes de esta gran metrópoli se desborda el entusiasmo y convicción de su gente por hacer de su ciudad la mejor que ha abierto sus puertas al comercio con todo el mundo.

“La apertura es la palabra clave para Shanghái, no solo en la cultura sino en las diferentes arquitecturas, es una combinación de lo tradicional y lo moderno, lo oriental y lo occidental. La apertura es la llave del éxito del presente y el futuro”, sentencia Fu Jihong, vocero del Municipio al describir a su ciudad.

jb/

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