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Ecuador pasó del caos a la atención digna en el sistema público de salud

02 de Febrero de 2017 - 07:32

En la última década el gobierno del presidente Rafael Correa invirtió más de 16.000 millones de dólares que permitieron cambiar radicalmente el rostro al sistema público de salud. En la última década se construyeron 13 hospitales, están en proceso de construcción otros 18 y se repotenciaron 11 emblemáticos.

Guayaquil, 02 feb (Andes).- Hilda Ocaña recuerda con una mezcla de tristeza e impotencia los tiempos cuando debía acudir al hospital Abel Gilbert Pontón para “mendigar” por una atención médica para ella y su longevo progenitor.

En su mente están vivos los momentos cuando debía madrugar a las 04:00, a veces en medio de la lluvia, para dirigirse al sector del Suburbio oeste y hacer una extensa cola en medio de la acera para “coger un tiquete” que le asegure la atención de un médico en ese día.

Fue testigo de cómo gente que no hacía fila pasaban sin dificultades por las puertas custodiadas por guardias de seguridad. “Se sabía que si les pasabas un billetito te dejaban ingresar, pero como yo no tenía me tocaba hacer la fila”, cuenta esta madre de familia.

Pero reseña que el drama no terminaba con lograr un turno. Al momento de adquirir las medicinas que le recetaba el especialista tenía que acudir a una farmacia privada para comprarlas, debido a que la casa de salud no contaba ni con los fármacos básicos, pese a que la Constitución garantizaba la gratuidad del sistema de salud pública.

Los obstáculos que pasó Hilda en esa época eran ‘normales’ para todos los usuarios del sistema de salud que se habían ‘acostumbrado’ a caminar entre pasillos malolientes, salas con pacientes apiñados sin sistemas de ventilación, vetustos ascensores, camillas insalubres y toda una infraestructura decadente.

En estas condiciones estaba el hospital Abel Gilbert de Guayaquil, antes del proceso de repotenciación. Foto: MSP

Si alguien iba a entrar al quirófano, los familiares tenían que llevar desde los guantes y gorros para el cirujano porque la respuesta ‘lógica’ en esos tiempos era que no se dísponía de esos implementos médicos.

Los pobres literalmente morían en las puertas de los hospitales si no tenían recursos para pagar una clínica privada o un centro regentado por la Junta de Beneficencia, en el caso de la ciudad de Guayaquil.

A esto se sumaban las huelgas, que en la mayoría de veces eran motivadas por el incumplimiento de los pagos de salarios y como medida de presión de grupos minoritarios de sindicalistas para hacerse de ciertos privilegios laborales a través de los contratos colectivos.

Frente a esta caótica situación, en marzo de 2007, el presidente Rafael Correa decretó la emergencia del sistema de salud pública, cuyo objetivo en ese entonces era recuperar los establecimientos existentes. “A más de este país destruido, la salud es de las cosas más destruidas, y no lo vamos a tolerar. Por eso estamos declarando en emergencia al sector para atender la situación actual, y luego ir avanzando en los planes y programas”, señaló en esa época el mandatario.

Una de las primeras disposiciones de la declaratoria contemplaba la aprobación de 4.500 nuevas partidas para que los médicos atiendan consulta externa en dos turnos, con lo que se evitaba que la ciudadanía acuda a las 05:00 para asegurarse la atención.  

Con la aprobación de la Constitución de 2008 se garantizó que el presupuesto de Salud y Educación se incremente anualmente en un 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que se aseguraba en el tiempo el derecho a recibir servicios gratuitos.

Desde ese entonces, el sistema sanitario ecuatoriano comenzó a experimentar un cambio con la construcción de nuevas casas de salud, centros médicos, repotenciación de hospitales, incremento de la planta de médicos, especialistas y otros trabajadores de la salud que garanticen una atención las 24 horas del día.

El programa gubernamental de rescate de la salud priorizó las áreas urbanas y rurales que permanecieron durante décadas olvidadas por los gobiernos pasados que no construyeron ni un solo hospital público en los últimos 40 años en ciudades como Quito y Guayaquil, las más pobladas del país.

En contraste con esos periodos, en la última década se inauguraron 13 nuevos hospitales y otros 18 se encuentran en proceso de ejecución. En este periodo, además, se repotenciaron otros 11 hospitales emblemáticos de las principales ciudades, según registros oficiales.

La nueva cara del repotenciado hospital Abel Gilbert Pontón, que recién recibió una acreditación de calidad de Canadá. Foto: MSP 

Uno de los hospitales recientemente inaugurados es el del Guasmo, ubicado en el populoso barrio del mismo nombre en el sur de Guayaquil. Esta casa de salud, con capacidad para 400 camas se convierte en una de las más grandes de Ecuador.

Este moderno nosocomio, que cuenta con equipos de última tecnología, está proyectado para beneficiar a una población de 3 millones de habitantes de la provincia costera del Guayas. Con la apertura del hospital en el sector Monte Sinaí y otro que construye el Seguro Social en el barrio Los Ceibos, prácticamente Guayaquil superará los estándares de la Organización Mundial de la Salud de 2 camas por cada mil habitantes.

A más de los hospitales, el gobierno ha entregado 61 centros de salud, que cuentan con recurso humano y equipamiento que los ubican en la categoría de hospitales básicos y están en construcción 34 nuevos centros en todas las regiones.

La contratación de profesionales fue otro puntal para el mejoramiento de la atención. Desde 2008 hasta 2015 se incorporaron 34.000 médicos, entre ellos médicos de distintas partes del mundo especializados en atención familiar en zonas rurales.

Esto va acompañado de un programa de capacitación del talento humano. Son más de 3.200 becas que ha entregado el gobierno en el marco del plan de especialización, en el que unos 400 profesionales se forman en medicina familiar.

Con los cambios implementados, la ciudadanía ha recobrado la confianza en el sistema público. En 2006 se registraron 16 millones de atenciones a 39 millones de consultas en 2015, mientras que el esquema de vacunación pasó de 11 a 20 inoculaciones gratuitas, con una inversión de unos 60 millones de dólares.

Sin la inversión todo este esquema de salud no habría sido posible; sin embargo políticos de oposición han mantenido permanentemente, con apoyo de ciertos medios de comunicación privados, un discurso de críticas a la política de inversión social del gobierno del presidente Correa.

El Hospital General del Guasmo, en Guayaquil, es uno de los hospitales recién inaugurados. Foto: César Muñoz/Andes

“No hay mejor ahorro que una buena inversión”. Con esta frase ha respondido el jefe de Estado a los cuestionamientos de sus detractores que pretenden hacer olvidar el estado calamitoso en el que estaban todas las instituciones del país antes de su gobierno.

Producto del programa de recuperación del sistema de salud, 40 hospitales del Ministerio de Salud Pública (MSP) han pasado el proceso de evaluación e implementación de mejoras en la calidad de atención de servicios de salud con estándares internacionales, acreditado por la firma canadiense Accreditation Canada International (ACI).

Para Hilda quedaron atrás esos tiempos de abandono e indolencia. Hoy acude a un repotenciado hospital Abel Gilbert, que este 30 de enero recibió la acreditación en la categoría Oro por el puntaje de 96.9 por excelencia en el servicio de salud enfocado en la seguridad de los pacientes.

Donde antes hubo pasillos sucios y maltratos ahora hay modernas instalaciones y dignidad, dice esta mujer tungurahuense, que periódicamente recibe atención especializada y medicinas totalmente gratis. “Solo espero que el nuevo gobierno también se acuerde que los pobres tenemos derechos”, sentencia.

jb/gc

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