La restauración conservadora se profundizó contra gobiernos progresistas de América Latina en 2015

Quito, 1 ene (Andes) - América Latina ha vivido en los últimos años procesos de toma del poder por parte de gobiernos progresistas, que han aplicado proyectos políticos que se han centrado en acabar con el neoliberalismo, causante de profundas crisis en los países de la región en las últimas décadas, para dar paso a una democracia participativa y cumplir con el pago de la deuda social.

Estos procesos registrados en países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Venezuela y Nicaragua han llevado por otro lado a los sectores de la derecha a buscar, a toda costa, retomar el poder político, para lo cual se han valido de una estrategia de desinformación acusando a esos gobiernos de supuesta violencia, corrupción, atentados a derechos humanos, falta de libertades, inseguridad, entre otros males, con la abierta complicidad de medios de comunicación privados aliados a sus intereses.

Tal como lo venían advirtiendo los líderes de izquierda en el continente, el 2015 sería un año clave en los propósitos de la restauración conservadora, tomando en cuenta elecciones clave en Argentina y Venezuela.

Las acciones desestabilizadoras se dieron sobre todo contra el gobierno venezolano encabezado por Nicolás Maduro. Durante este año se manifestó claramente la posición de EE.UU. frente a este país latinoamericano luego de que en marzo, el mandatario Barak Obama emitiera una orden ejecutiva declarando la situación en Venezuela como una “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses”.

Este hecho causó el inmediato rechazo de los organismos regionales como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados latinoamericanos (Celac), así como de los países que los integran.

Otro hecho destacado fue el cierre de la frontera con Colombia en agosto debido a problemas de seguridad, algo que fue magnificado por los medios de comunicación privada para azuzar un clima de malestar entre los ciudadanos de ambos países.

Sin embargo, nuevamente la oportuna intervención de Unasur y Celac zanjó el conflicto y ambas naciones llegaron a acuerdos luego de intensas negociaciones realizadas en Quito.

Ecuador también fue nuevamente blanco de ataques con el fin de desestabilizar al gobierno de Rafael Correa y el proceso denominado Revolución Ciudadana mediante la realización de manifestaciones violentas orquestadas desde sectores de la derecha, una parte del sector indígena y sindical.

El argumento para calentar las calles fueron las leyes de plusvalía y herencias que buscan la redistribución y la justicia social. Pero también fueron el paquete de enmiendas a la Constitución, que entre varios puntos contemplaban la relección indefinida de autoridades de designación por votación popular.

En Bolivia, liderada por Evo Morales, el primer presidente indígena del país y la región, enfrentó también la arremetida violenta de sectores mineros que sitiaron durante varios días La Paz.

Además, la cobertura mediática a supuestos actos de corrupción ocurridos en los gobiernos de Michel Bachelet en Chile, de Dilma Roussef en Brasil, Cristina Fernández en Argentina.

Ecuador en el contexto internacional

La política exterior de Ecuador ha tenido como eje al fortalecimiento en la integración Latinoamericana bajo el liderazgo del mandatario Rafael Correa a través de organismos como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), cuya sede está en Quito, la  Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Alianza Bolivariana de Nuestros Pueblos (Alba), espacios que han permitido el desarrollo de proyectos conjuntos, la solución de conflictos, la posición política como bloque, entre otros.

Uno de las acciones más destacadas de Ecuador en 2015 fue promover en los espacios de Unasur y Celac la superación de la crisis generada entre Venezuela y Colombia por el cierre de la frontera debido a temas de seguridad.

En este contexto, Ecuador fue el escenario para la reunión de los mandatarios Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos quienes tras cinco horas de discusión lograron siete acuerdos.

No se puede dejar de lado la participación que ha tenido Ecuador en la ayuda a países y ciudadanos de países caribeños azotados por fenómenos naturales. Precisamente a mediados de este año culminaros dos misiones de ayuda humanitaria desplegadas en Cuba e Islas Granadinas, donde los militares ecuatorianos realizaron trabajos de reconstrucción de infraestructura civil.

Otro contingente fue enviado a Haití para realizar operaciones de apoyo humanitario en el campo de atención médica, reconstrucción de vías y carreteras, bacheo asfáltico, acciones de carácter comunitario y operaciones de seguridad interna en las principales ciudades.

Otro hito importante es que Ecuador, al tener la presidencia protempore de Celac encabezó las diferentes reuniones sostenidas para llevar como bloque una propuesta conjunta a la Cumbre Climática de las Naciones Unidas (COP 21) en Francia.

Esto sin dejar de lado la promoción que ha realizado la delegación de Ecuador ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que se emita una resolución para la creación de un instrumento internacional vinculante sobre empresas transnacionales y derechos humanos.

Elecciones en la región

En noviembre, Argentina dio un cambio de timón y fue elegido para la presidencia el derechista Mauricio Macri, líder de Propuesta Republicana (PRO), un partido político argentino de tendencia liberal-conservadora.

Macri, quien ha sido crítico de los procesos progresistas en América latina, tras su designación no tardó en irse en contra de Venezuela con la iniciativa de suspenderla del Mercosur con la aplicación de la cláusula democrática, aduciendo límites a la libertad de expresión en dicho país y una supuesta persecución a líderes de la oposición.

Con la elección de Macri en Argentina en remplazo de Cristina Fernández, analistas vaticinan como escenario para los próximos años en América Latina la concreción de la denominada “restauración conservadora”, que busca llevar al poder político a la derecha auspiciada desde los poderes imperialistas.

No obstante, ese camino parece lejos de concretarse a juzgar por la multitudinaria despedida que tuvo Cristina Fernández, acto en el que se evidenció el enorme apoyo popular con el que cuenta el partido de la exmandataria.

Otra victoria para la derecha opositora, a la que el presidente Correa no ha dudado en denominarla “contrarrevolucionaria” fue en las elecciones parlamentarias de Venezuela del 6 de diciembre, en la que el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) fue superado en las urnas después de 17 años en que el proceso de izquierda liderado por el extinto comandante Hugo Chávez llegó al poder y los derrotara en una veintena de procesos electorales seguidos.

El presidente Maduro reconoció la derrota y señaló que esta fue producto de la “guerra económica” a la que fue sometido el pueblo venezolano desde poderosos sectores internos y del exterior.

La coalición opositora, agrupada en la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que dejó el discurso del “fraude” cuando por primera vez el voto les favoreció, dijo que entre sus prioridades será el retorno de los autoxiliados, amnistiar a los que ellos llaman “presos políticos”, reformar la constitución de corte socialista y aplicar todos los mecanismos “legales” para desestabilizar al gobierno de Maduro.

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