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El Canciller de Ecuador sostiene que destitución de Fernando Lugo fue “un golpe de estado televisado”

Quito, 02 jul (Andes).- El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, sostuvo que el golpe de estado ocurrido en Paraguay es una alerta para los países de América Latina y comparó la destitución del presidente Fernando Lugo con el derrocamiento de Manuel Zelaya, en Honduras.
“(En Paraguay) Otra vez, violentando un proceso democrático legal y legítimo, repitiendo la ominosa estrategia aplicada en Honduras en 2009, se destituye a un presidente elegido democráticamente por el pueblo”, comentó el funcionario en un articulo difundido por el diario oficial El Ciudadano.
En este contexto, Patiño expuso que en esta ocasión, para variar un poco el libreto, los militares no allanaron la casa del presidente Lugo y lo expulsaron del país, sino que utilizando subterfugios, una mayoría de diputados y senadores, que representan a la vieja clase política, armó un juicio en el Senado para destituir “legalmente” al jefe de Estado.
Para el canciller ecuatoriano las irregularidades de tal proceso son evidentes. Por ejemplo, citó que el libelo con el que se acusó y destituyó a Fernando Lugo contenía cinco cargos con un alto contenido ideológico, estableciendo responsabilidades en la persona del ahora ex presidente por cuestiones tales como “instigación a la lucha de clases”, “instigación a las ocupaciones de tierras”, “promover el odio entre paraguayos y la lucha violenta entre pobres y ricos”.
También se lo imputó de “atentar contra la soberanía de la República del Paraguay” por firmar el protocolo Ushuaia II. Dicho protocolo es un instrumento para articular una respuesta común de los países miembros del Mercosur, justamente contra el golpismo y en defensa de la democracia en la región, explicó Patiño.
En su artículo, refiere que ninguna de las acusaciones fue sustentada ni en fondo ni en forma, tanto así que el apartado 3 del libelo está redactado textualmente así: “Todas las causales mencionadas más arriba, son de pública notoriedad, motivo por el cual no necesitan ser probadas, conforme a nuestro ordenamiento jurídico vigente”.
Por lo anterior considera que esta afirmación choca frontalmente contra los principios de presunción de inocencia y de debido proceso.
Expresó que las irregularidades empezaron antes ya que en Paraguay no existía un procedimiento parlamentario para enjuiciar políticamente al Presidente, y habiendo fraguado el juicio político tras bastidores, el Congreso aprobó un reglamento para viabilizar y cerrar el proceso en menos de veinticuatro horas, por lo que los abogados de Lugo no tuvieron el tiempo necesario para preparar una defensa jurídica.
Manifestó que era obvio que parte del plan de destituir al Presidente Lugo era el factor tiempo y hacerlo lo más rápido posible tenía como finalidad evitar manifestaciones de apoyo tanto en el Paraguay como en el exterior.
Sin embargo, como nunca antes, el juicio político fue televisado en directo y el mundo pudo ver este "golpe de Estado constitucional” en un país que había elegido a Fernando Lugo para terminar con la larga noche del Partido Colorado, indicó el canciller.
Y deplora que los grandes medios de comunicación locales e internacionales se refirieron al tema como una “sustitución presidencial”, ocultando los grandes intereses de la oligarquía paraguaya y las ilegalidades del proceso.







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