La redistribución de la riqueza del Ecuador se solventa en cuatro puntos (Infografía)

Fotocomposición: Andes

Quito, 14 ago (Andes).- Lucha frontal contra la pobreza y redistribución de la riqueza son las claves de la línea política del actual Gobierno, indicó el presidente ecuatoriano Rafael Correa, tras mencionar la labor efectuada en estos cinco años.

El plan involucra correlación de fuerzas y una línea ética; es decir indignarse ante esa situación. “Antes, con el neoliberalismo corrupto y cruel, elevar el bono de desarrollo humano era demagogia, pero el salvataje a banqueros por más de 6.000 millones de dólares era algo técnico, que se lo debía hacer”.

En la lucha contra la pobreza, para tener un país más equitativo y digno, el Primer Mandatario describió cuatro líneas de acción: (1) Que los más ricos paguen más impuestos; (2) que esos ingresos generen igualdad de oportunidades; (3) que los mercados sean gobernados en función de objetivos sociales, en los que el ser humano está sobre el capital; y (4) que haya una adecuada acumulación del acervo social público y privado.

“En el viejo país los mayores subsidios de la historia no se lo dieron a los pobres, se lo dieron a los ricos”, dijo el Presidente el pasado 10 de agosto, quien recordó el salvataje bancario de 1999 y la sucretización de 1983.

Aquel viejo país, manifestó el Presidente, era “desgarrado por la explotación laboral, la tercerización, el contrato por horas (…) Nuestras sociedades exigen el bien moral y la explotación es inmoral” (…) era demagógica la elevación del salario mínimo, pero no lo era el cobro de intereses en dólares”.

En su reciente Informe a la Nación, Rafael Correa habló de un “viejo país”, en el que tratar de invertir en educación, salud e inclusión social era sinónimo de populismo, pero a nadie escandalizaba que sea fideicomiso nuestro petróleo, para garantizar el pago de la deuda externa, en lugar de construir puentes, carreteras, hospitales, escuelas.

El Jefe de Estado ejemplificó los avances en la lucha frontal contra la pobreza y redistribución de la riqueza con las distinciones entre 2004 y 2011-2012 como años referenciales.

Recaudación efectiva de impuestos

Ecuador recaudó 3.386 millones de dólares en 2004 ante $9.560 millones, es decir “casi el triple”, que implica alrededor de 6.000 millones de dólares más anualmente. “Esos $ 6.000 millones adicionales son esos aeropuertos, esas carreteras, esas hidroeléctricas… cumpliendo nuestras obligaciones vivimos mejor”, expresó el presidente Rafael Correa.

Igualdad de oportunidades

El segundo punto se refería a que el ingreso efectivo de impuestos financie un adecuado gasto público, es decir que brinde igualdad de oportunidades, como acceso gratuito de calidad de educación y a la salud, “que se convirtió en simple mercancía en la larga y triste noche neoliberal”, recalcó el Mandatario. 

Los $ 6.000 millones adicionales que se logran con la efectiva recaudación tributaria se aplican básicamente para la distribución del presupuesto del Estado en el gasto del sector social. Así, en 2004 se destinaba el 8.1% del PIB al pago de la deuda ante el 4,2% del gasto social.

Ahora, para el pago de la deuda se dirige solo el 4,3%, mientras que el gasto social recibe el 10,9% del PIB. En la misma línea explicó que el presupuesto general del Estado destina $4.366 millones en este año para educación, que significa cinco veces más que en 2004 (ver cuadros), cuando solo 858 millones era para el rubro académico: “La base es el talento humano, lo que nos permite desarrollarnos”.

En salud y desarrollo social sucede algo similar con $ 1.672 millones y $ 1.243 millones de inversión en este año, respectivamente, lo que implica inversiones mayores por más de cuatro veces comparado al 2004, cuando el gasto distaba de los $400 millones.

“Claramente nos demuestra que los que mandaban aquí eran los creedores, los banqueros, los financistas, el fondo monetario… Ahora las cifras nos muestran que ahora manda el pueblo ecuatoriano”, expuso.

Mercados gobernados en función de objetivos sociales

En cuanto al tercer punto: gobernar los mercados en función de los objetivos sociales comentó que “el mercado no es un fin mismo, sino un medio para alcanzar los objetivos”, tales como buena producción de bienes y servicios para satisfacer necesidades, y la adecuada remuneración al trabajo humano.

En el actual Gobierno terminó la explotación laboral llamada tercerización. Además, el salario mínimo, en el que se basaban muchos empresarios, es como su palabra lo indica, un mínimo para evitar un mal mayor: el desempleo. Sin embargo, “jamás puede ser un salario justo”, acotó Rafael Correa.

El líder ecuatoriano afirmó que las empresas no podrán declarar utilidades sin pagar salarios dignos. “No permitiremos que la rentabilidad de la empresa se base en la explotación laboral (…) aumentar cinco dólares al salario básico era antes un crimen”.

Los aumentos salariales aportaron a la cobertura de la canasta básica con el ingreso familiar. En 2004 se accedía al 68,77% de la canasta que costaba $ 387, mientras que en este año se puede adquirir hasta el 93,05% de una canasta de $ 586.

Las tasas de interés disminuyeron de manera considerable y la disminución trimestral del desempleo (ver infografía) son otros logros de la actual administración del Ejecutivo.

Acervo social

En la distribución del acervo social, Rafael Correa mencionó los contratos petroleros que dan al país el 80% de la renta petrolera, la quinta en proporción a escala mundial, que financia la inversión social como principal rubro para el desarrollo del Ecuador y evita la pobreza mejorando el Buen Vivir de la ciudadanía.

Similar situación se presenta con las regalía mineras que quedan a favor de las comunidades, “que deberían ser y lo serán los más prósperos del país”, sentenció.

Los ejemplos del acervo social son las concesiones camaroneras de propiedad pública que se concentraban “en los más ricos, en empresas privadas con fines de lucro”. “Se eliminará la pesca de arrastre que equivale a la reforma agraria para nuestros pescadores artesanales, quienes cada vez tienen que salir más lejos para obtener mejor pesca”.

Otro ejemplo de distribución del acervo social es el plan tierras, con el que se prevé entregar 90.000 hectáreas en manos del sector público a asociaciones campesinas; legalizar 595.000 hectáreas de tierras ancestrales; y la titularización masiva de 215.000 predios de pequeños campesinos; todo esto hasta abril de 2013.

Finalmente, no solo el sector público es el que debe distribuirse, sino la concentración en pocas manos de la propiedad privada que mantiene la inequidad y la pobreza. 

“Con adecuado financiamiento de la banca pública hemos logrado en forma total o parcial que varias de esas empresas sean compradas por los propios trabajadores. Y no nos temblará la mano el momento en que tengamos que confiscar los latifundios improductivos para darles a los campesinos necesitados de tierras”, concluyó el jefe de Estado sobre los cuatro puntos.

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