La obra vial, la decisión política para hacer que el país avance, los logros en salud, educación y vivienda, la recolección de impuestos, son los temas más recurrentes que los ciudadanos encuentran como positivas en la labor del mandatario.
La atención personalizada del hospital de niños es un ejemplo del mejoramiento de la salud pública (Video y Audio)

Quito, 03 ago (Andes).- José Morales y Rosa Cañamarca son dos ciudadanos de la comunidad indígena de Otavalo (norte andino), pero residen en la capital. Tienen una niña de dos meses y 15 días de nacida.
El pasado 30 de julio, José y Rosa acudieron al Hospital del Niño Baca Ortiz con su pequeña paciente. Pasadas las 11:00 bajaban los escalones del centro de salud con Catherine Rodríguez, miembro del Servicio de Información y Atención al Paciente (SIAP).

Ella acompañaba a los padres de la pequeña a retirar un examen. La ayuda fue importante y necesaria, especialmente porque los padres son analfabetos.
Este servicio funciona desde marzo de este año en el Baca Ortiz con 13 personas, tres de ellas quichua-hablantes. La intención es brindar al usuario una atención personalizada y más humanizada, para que tenga información certera y no deambule sobre dónde tiene que acudir, explica la coordinadora del SIAP, Alicia Ovalle, a la Agencia Andes.
La atención del SIAP comienza a las 07:30 hasta las 20:00. Alrededor de 600 pacientes que llegan diariamente a consulta externa, además de los niños y niñas de las 240 camas de hospitalización, pueden acceder a este servicio, cuyo personal cuenta con un perfil vinculado a la educación y psicología, además de experiencia en atención al cliente, menciona la coordinadora.
Ana Lucía Alta es una de las tres quichua-hablantes del SIAP. Ella tramitaba ese día el cambio de un turno para un niño, sin la necesidad de que la madre del pequeño esté presente en el hospital. “Solo se les avisa por teléfono”, dice la trabajadora de chaleco rojo, distintivo del personal del SIAP.
Video MSPEcuador
David Vélez trabajó aquel lunes en servicio de infectología, donde ayudó a facilitar un certificado para que la madre de familia Betty Andrade lo presente en su trabajo, pues tuvo que viajar desde la provincia costera de Manabí hasta Quito con su hijo de cuatro años, quien fue tratado por dengue.
Este servicio es fiel reflejo de los positivos cambios en el sistema de salud pública del Ecuador, aunque todavía hay mucho por hacer, como lo ha dicho la misma ministra del ramo, Carina Vance.
A servicios como el SIAP se suman diversas mejoras en el sistema de salud público en los últimos seis años, es decir con la actual administración del Ejecutivo, tales como la extensión de la consulta externa, el tamizaje neonatal, el programa de lactancia materna, ley de donación de órganos, ocho horas laborables y alza de salarios de los médicos…
Declaratorias de emergencia para asignación de recursos, hospitales móviles, inversión en infraestructura, cumplimiento presupuestario, auditoria de la calidad de la gestión médica, mayor cobertura de centros de salud, atención integral a personas con discapacidad, garantía de entrega de medicinas por enfermedades especiales, obligatoriedad de existencia de genéricos en venta y programas contra la desnutrición infantil, entre otros.

Aquello ha permitido igualar al estándar de atención privada y a lo que se agregan la creación de programas de salud pública que aseguran el acceso gratuito, la calidad profesional y técnica, y la calidez humana en el servicio.
Uno de los sectores en el que más invirtió el Estado este año es el de la salud con alrededor de $1.750 millones que financiaron: 469 establecimientos de salud remodelados, 52 establecimientos de salud construidos, $119 millones invertidos en equipos, 152 ambulancias nuevas adquiridas, $182 millones destinados para medicina gratuita, 14.977 profesionales de la salud contratados y 1.753 equipos básicos de salud adquiridos.







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